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Futbol, talento, sacrificios, amor a la familia y apego a lo espiritual, todo lo anterior queda expuesto en la cinta “Hombre de fe”, que sintetiza la vida del portero del Real Madrid, el costarricense, Keylor Navas, misma que fue llevada a la pantalla grande y que se estrenó en exclusiva el pasado miércoles en los Cinemas de Galerías Santo Domingo, gracias a la gestión de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut).

Sin una pizca de exageración, “Hombre de fe” describe la historia de un niño que creció en el seno de una familia humilde, de escasos recursos económicos, pero al que jamás le faltó el amor y apoyo de los suyos, a la postre, clave para su adecuada formación. La partida de su papá Freddy Navas a Estados Unidos, persiguiendo el “sueño americano”, impactó emocionalmente a Keylor en plena pubertad, pero fortaleció su carácter.

Fue con su papá que Keylor se enamoró del futbol, este lo llevó a entrenar en el equipo Pérez Zeledón, de esa ciudad costarricense, antes de pasar al club Pedregoso, que se localizaba a unos 5 kilómetros de su pueblo de origen, lo cual se traducía en 10 kilómetros de recorrido para Navas en ida y vuelta desde su casa. En el primer equipo conoció la decepción y el dicho “nadie es profeta en su tierra”, en el otro entendió el significado de la perseverancia.

“Hombre de fe”, a través de su protagonista principal, Keylor Navas, demuestra que los estereotipos pueden romperse. Navas compensó su pequeña estatura en su adolescencia con trabajo arduo, y desarrolló habilidades que otros arqueros, de mayor tamaño, no eran capaces de exhibir. La confianza que depositó en él su entrenador en Pedregoso, Juan de Dios Madriz, marcó su carrera futbolística de forma positiva.

“El que quiere puede, el que no, busca excusas”, le advirtió Madriz a Keylor cuando este estuvo a punto de renunciar al futbol, esas palabras calaron en su cerebro como un timbre de alarma y no dejó que las frustraciones acabaran con sus sueños. Pronto recibió una beca de Saprissa, Navas dejó su hogar para formarse profesionalmente. En ese club, Keylor voló alto, saboreó las mieles del éxito en la Primera División y fue convocado a la Selección Nacional. 

En San José, capital de Costa Rica, Navas creció futbolísticamente y también de estatura, siempre conservando los valores morales que su mamá Sandra Gamboa y su abuela Elizabeth Guzmán le inculcaron en su infancia. Ambas ocupaban los lugares más privilegiados en el corazón del guardameta del Real Madrid, hasta antes de que conociera a Andrea Salas, su esposa, por quien estiró ese exclusivo depósito. Ese trío de mujeres resulta para Navas incomparable, siquiera con la BBC del Real Madrid o la mermada MSN del Barcelona del 2017.      

En medio de altos y bajos, Navas conserva ese sentimiento de que existe un poder divino que le permite mantenerse a flote, mismo que le ofrece serenidad y temple para afrontar cualquier reto. “Hombre de fe” ofrece la esencia de la vida de Navas, fuera de los campos de futbol, pese que todo lleva a ello. La cinta carece de escenas impactantes en la carrera futbolística de Navas, salvo por algunas muy breves del Mundial de Brasil 2014, torneo que le permitió enamorar al Real Madrid y otras de la segunda Champions que ganó con el conjunto merengue.

“Hombre de fe” no es una película exclusivamente de futbol, aunque su protagonista sea el guardameta del actual campeón de la Champions, de la Liga de España, del Mundial de Clubes y de las Supercopas de España y Europa. Es la historia de un guerrero, pasó de ser un desconocido en su pequeño pueblo natal a ser el ídolo de un país, de un club legendario y que debe ser considerado como el futbolista más grande de Centroamérica. Vale la pena verla.