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¿Tigres o gatos? La confusión fue provocada por el comportamiento del equipo chinandegano, no solo mansito, sino destruido después del trancazo de William Vásquez con las bases llenas que facilitó una ventaja decisiva por 5-0 en el cierre del tercer inning. Quienes pensaban que era muy temprano para tirar la toalla, se sintieron tragados por la nada cuando Rivas agregó otras cinco carreras en el quinto, estirando drásticamente la diferencia 10-0. En ese momento se escucharon unos lastimeros gemidos, nada que ver con los rugidos esperados por parte de una alineación que reúne a Walton, Marval y Smith, tres de los bateadores más temidos de la Liga.

Un gran contraste entre el picheo del zurdo Pedro Viola, abridor del Rivas, y lo ofrecido por el vacilante Víctor Mateo, explotado en el tercero con su brazo derecho convertido en hilachas. El hit abridor de Frías en el inicio del juego, y los cohetes disparados por Moisés y Ramón Flores, fueron una advertencia para Mateo. En el tercero, boleto a Frías y golpe a Campbell, encendieron las alarmas en el dogout del Chinandega. Hit de Elmer Reyes llenó las bases y boleto empujador otorgado a Dennis Phipps, dejó la misma situación mientras Rivas se adelantaba 1-0. Sin out, por una de esas extrañas corazonadas, se confió en el enderezamiento de Mateo, lo cual, aprovechó William Vásquez para el trancazo demoledor: jonrón encima de la pared del jardín izquierdo. La diferencia de 5-0, aún siendo muy temprano, golpeaba y doblaba rodillas.

Sin uñas ni colmillos

Mateo se sintió en otro planeta mientras veía venir a Nelson León como reemplazo, un picher de 2-0 con 1.17 en carreras limpias, quien entre una base por bolas y un error, sacó los tres outs sin mayor daño, y trabajó limpio el cuarto episodio ponchando a dos. En el quinto, entró Alejandro Amezquita, un picher con menos de 2.00 en efectividad, que dio la impresión de ser otro. Abrió con golpe a Vásquez, no por venganza sino por mira desviada, Moisés Flores y Luis Allen hitearon cargando los costales y Ramón Flores, especialista en tronar en las etapas finales, conectó hit impulsador de dos carreras aumentando la ventaja sureña 7-0, Allen anotó la octava por Wild y dobles seguidos de Campbell y Elmer Reyes, proporcionan otras dos para ese 10-0 lacerante. Sin uñas ni colmillos, los pobres Tigres parecían estar huyendo desesperadamente hacia el valle de los lamentos.

Aún conscientes que en beisbol no hay nada escrito, ese marcador se veía irreversible. Ningún creyente en una resurrección del Chinandega frente al picheo dominante de Viola, quien tuvo aliento para sacar el primer out del octavo episodio, antes de entregarle la pelota al también zurdo Pedro Torres, que completó la blanqueada. En la lucha por el liderato de bateo, Jamar Walton no pudo desplazar a Javier Robles, coronado con su promedio de 354 puntos. Con par de hits en cuatro turnos, Walton se aproximó mejorando a 352 puntos, quedándose corto pese al esfuerzo. La figura del juego fue Viola con su firme picheo, manteniendo a raya a los Tigres, aunque el momento cumbre tiene que ser el trancazo de Vásquez con las bases llenas.