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Su nombre es sinónimo de imparables y en el beisbol nacional ya no pasa inadvertido. Viste el uniforme de los Indios del Bóer y avanza con pasos seguros hacia la completa consagración de su talento. No tiene el físico de un pelotero de esos que impresionan solo al verlos, pero sus números en el cajón de bateo son causa de preocupación para cualquier pícher. Ha ganado el liderato de imparables conectados en las últimas dos ediciones del Germán Pomares, conectando 153 en el 2016 y 126 en el 2017. Recientemente, fajándose con dos fieras en la Liga Profesional, consiguió el título de bateo con un promedio de 354 puntos. Su nombre es Javier Robles y bien podría apodarse “el señor de los hits”.

Tras verlo destacar desde sus años en el beisbol juvenil se tuvo la certeza de que en algún momento brillaría en el máximo nivel y lo ha logrado. Llegó al Campeonato de Beisbol Superior y a base de un esfuerzo incansable y un talento indiscutible ha logrado convertirse en uno de los personajes principales de los Indios del Bóer. Su entrega y sus habilidades como bateador y jardinero lo llevaron a la Liga Profesional y no ha tardado en dejar huellas imborrables, consiguiendo a sus 23 años el liderato de bateo, un logro que catapulta su carrera y lo establece como uno de los mejores artilleros del país. 

Nada por confirmar

Cuando en el 2016 Robles alcanzó un alto grado de notoriedad conectando 153 cañonazos, solo tres menos que la marca impuesta por David Green en 1978, se le dio tantos adjetivos y no quedaron dudas sobre su potencial y su llamado al establecimiento como un bateador de cuidado. Al año siguiente, la expectativa era ver si lograba mantener el ritmo ofensivo mostrado y lo hizo, adjudicándose el liderato de hits con 126. Si bien es cierto la cifra fue inferior a la de la temporada anterior, dejó claro que lo suyo no es casualidad sino una realidad constante.  

Existen dos datos que permiten dimensionar de manera justa lo hecho por Robles. Se convirtió apenas en el segundo pelotero, tras Julio Medina (1981-1982) y Jimmy González (2002-2003) en ganar el liderato de imparables en años consecutivos. Asimismo, sus 279 incogibles en 184 partidos en las últimas dos temporadas del Pomares, lo dejan en evidencia como un bateador que liga al menos 1.5 hits por partido. 

Claro, tras hacer tanta bulla en el beisbol superior, se le pedía entonces provocar un impacto igual en la profesional y él, acostumbrado a superar retos, demostró en la recién terminada temporada de la LNBP que su talento no se limita a una competición. No empezó como titular del Bóer profesional, pero se las ingenió para ganarse el puesto y terminó quedándose con el liderato de bateo al lograr un promedio de .354. Pero esto no fue todo, el muchacho fue el cabecilla de un Bóer que pese a sus debilidades logró clasificar a semifinales. Robles es el segundo mejor impulsador del equipo con 24 (Lerys Aguilera -28) y compartió el segundo puesto en hits con Aguilera, ambos superados por Maykel Cáseres (54).

Viéndolo brillar en el Pomares y la Profesional con la misma intensidad, no queda dudas de que se ha establecido como uno de los mejores del país. Esto deja claro que no le queda nada por confirmar y que su talento no admite discusión. Por lo que ha demostrado hasta ahora, de él puede esperarse que se eleve a niveles insospechados. Para esto será clave que mantenga el enfoque y la entrega que hasta ahora lo han caracterizado, sin olvidarse de la importancia de seguir aprendiendo y de reinventarse cuando las circunstancias se lo exijan.  Sin lo logra, el futuro será suyo.