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¿Cómo se siente llegar a acostarse con la soga al cuello? Hay que preguntarle sobre eso a los Indios, que superados anoche 3-2 por los Tigres en un partido de poco brillo, amanecieron a la orilla de la fosa. Si el Bóer pierde esta noche en casa, su futuro imperfecto habrá terminado. En el tercer duelo, Wilton López se enderezó rápidamente borrando ese inicio incierto durante dos entradas, agrietado por el jonrón de Carlos Triunfel, y silenció por largo rato los bates de la tribu, mientras Chinandega empataba 1-1 y agregaba par de carreras en los innings 3 y 4, para terminar imponiéndose 3-2 obviando la anotación india contra el vacilante José David Rugama en el séptimo, última señal de humo, porque la amenaza del noveno con corredores en segunda y tercera pendientes dos outs, fue desvanecida al fallar Winston Dávila y Maikel Cáseres. Despertó Renato con dos hits, en tanto Javier Robles sigue sin hacer bulla en 11 turnos.

Entre dificultades

El primer inning, sin carrera, fue confuso. Con espuma saliendo hasta por las orejas, los indios discutieron el out de Maikel Cáseres en el plato, sobre un machucón de bate quebrado conectado por Javier Robles que Jesús López fildeó bien viniendo hacia delante y tirando con prontitud. Aún viendo la repetición media docena de veces, las discusiones continuaron mientras la pierna de Cáseres permanecía estirada sobre el pentágono, dando la impresión de haber superado el manotazo del catcher Ortiz. Chinandega en tanto colocó en posición anotadora a su primer bateador Yosmani Guerra y fue a segunda por falla de Robles en los bosques. Un roletazo de Ofilio provocó doble protesta al mismo tiempo por el out en primera al bateador-corredor y el safe de Guerra en tercera. Fidencio entre las dificultades, dominó a Walton y Smith y salió tan ileso como Wilton.

Trueno y contragolpe

Los Indios se adelantaron en el inicio del segundo inning con el jonrón de Carlos Triunfel, una enorme parábola que cayó detrás de la barda del jardín izquierdo, pero los Tigres respondieron de inmediato sacándole provecho al boleto otorgado a Edgar Montiel, con hits consecutivos después de un out, disparados por Ortiz y Valle, los bateadores 8 y 9 en la alineación de los rugidores. La pizarra se equilibró 1-1, y en el turno siguiente, con el Bóer lamentado haber malogrado el doble de Cáseres sin out, Chinandega saltó al frente 2-1 con doble de Montiel impulsador de Walton quien había conectado hit abridor extendiéndose a segunda por una bola escapada al catcher Montes. En el cuarto, el jonrón inmenso de Yosmani Guerra sin embasados, amplió 3-1 la ventaja de los Tigres. 

Wilton aprieta tuercas

Eso fue un espaldarazo para el pitcheo de Wilton López, tan dominante entre el tercero y séptimo inning, que retiró a 14 consecutivos antes del cohete que le disparó Renato, su primero en 11 turnos como refuerzo, obligando al mánager Picota a llamar al relevista José David Rugama. Golpe a Janior Montes colocó el empate circulando, y el conocido y peligroso emergente, Iván Hernández, conectó hit hacia la pradera derecha empujando a Renato. Con la pizarra apretada 3-2 a favor del Chinandega, Rugama fue retirado de la colina y entró Junior Téllez a dominar a Cáseres después de una ruidosa discusión por un extraño faul, que dio la impresión de ser bateado hacia primera para el tercer out. Finalmente, falló Cásares y se calmó Picota. En el inicio del noveno, el Bóer amenazó seriamente con arrebatar el botín, pero Wilber Bucardo sobrevivió y se apuntó salvamento.