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Solo de haber estado disponible alguien aproximado a Mike Trout, los equipos Rivas y Chinandega, protagonistas de la final que se inicia el domingo, hubieran dejado de buscar brazos en el baúl de los refuerzos, para volverlo a ver. Puede que sí, pero puede que no. La necesidad de agregar escopetas llegó a rozar la desesperación ayer. La pregunta ¿cuántos brazos son suficientes para defender el banderín por parte de los Tigres, o ajustar cuentas, interés de los Gigantes? carecía de respuesta. Los dos equipos querían tener al derecho Manauris Báez, todavía sin perder en esta Liga, calificado como un factor de seguridad, aún frente a un rival tan crecido como lo fue en el segundo juego de la semifinal, el zurdo Raúl Ruiz. Escrito estaba que el equipo del primer turno, Rivas, lo atraparía redondeando una excelente rotación.

Desesperación galopante

La importancia del picheo sigue siendo indiscutible. Desde que el mundo era en blanco y negro y el beisbol se jugaba solo de día, se asegura que el picheo representa el 75 por ciento del éxito, y esa afirmación permanece inalterable. El picheo del Chinandega fue el factor clave para eliminar al Bóer en la semifinal. Lo demuestran claramente las cifras, y eso explica por qué los nombres de los cuatro peloteros, buscados como refuerzos, correspondían a tiradores. Y de abrirse espacio para una tercera ronda, cada equipo habría agregado otro brazo. La desesperación era galopante.

Después que el Rivas garantizó a Báez, Chinandega seleccionó al relevista Jorge Bucardo, líder en efectividad de la Liga, con nervios de acero. Adelantándose a los sureños en la segunda escogencia, los Tigres saltaron encima de Fidencio Flores, diciéndole a Nelson León, abridor sorpresivo en la cuarta batalla, que se prepara para trabajar únicamente como relevista medio. Los Gigantes se decidieron por José Villegas, en busca de fortalecer su bullpen. ¿Quién será el más útil de los cuatro? Responder eso taladra nuestra imaginación, muy frágil en un beisbol como este, a ratos sin pies ni cabeza, aunque generador de emociones, más allá de cualquier tipo de fallas.

Así funcionarán

¿Cómo quedan las rotaciones? Pedro Viola será el primer abridor del Rivas seguido de Báez, quien estará cobijado por las mayores expectativas, el solvente Gustavo Martínez funcionando como tercero, y cerrando el cuarteto sureño José Rosario. El timonel de los Tigres, Lenín Picota, tirador de no hitter en el 2005, en la primera Liga, responderá con Marcos Frías, uno de los tres ganadores de cinco juegos, y detrás, el zurdo Raúl Ruiz, Wilton López y Fidencio Flores. El apoyo que ofrezcan como relevistas los hermanos Jorge y Wilber Bucardo, Junior Téllez, Nelson León y José David Rugama. Con la llegada de Villegas, el bullpen sureño que cuenta con Nelson Payano, Berman Espinoza, Róger Marín y Pedro Torres, como pilares, crece en consistencia.

La final de 2018 se inicia el domingo en Rivas, a las 5:00 de p.m., y en caso de extenderse la serie hasta un séptimo y decisivo juego, se realizará en el Estadio Dennis Martínez. ¡Ojalá! Escenario apropiado para ponerle sello. 

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