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Aun entre las dificultades, el pronóstico tiene que ser directo por muy borroso que se vea el futuro. Rivas salta en mi tapete como favorito para regresar al trono del beisbol profesional. Se ve un poco mejor que el Chinandega, por pulgadas en algunos aspectos si ustedes quieren, lo cual aprieta las consideraciones previas. Pero -y cuando se utiliza esta “bendita” palabra que permite estirar lo especulativo abriéndole paso a los imponderables, ampliando las discusiones alrededor de los intangibles, uno está tratando de protegerse de lo vulnerable que pueden resultar los análisis- cuidado con el crecimiento que puede conseguir el Chinandega, porque está cerca, muy cerca, y dispone de suficiente armamento y garra para fabricar complicaciones. END

Hay tantos “pero”

Desde siempre he estado claro que el “pero” le quita fuerza a lo consistente que tiene que ser un punto de vista directo, como el que exige el aficionado en las puertas de esta final. Cuando establecer diferencias no es tan sencillo, ¿cómo evitar los “pero”? Puede llover, pero… si esas nubes se desplazan y la amenaza es engañosa, no lloverá. Eso es fácil, porque deja abierta una puerta de escape. Sin embargo, a veces parece inevitable, como en este caso con tantos “pero”. El favoritismo del Rivas es tan delgado, que admite ser sometido a discusión, por el equilibrio que puede observarse en la solidez del pitcheo tanto abridor como de bullpen, en lo ruidoso del bateo y hasta en la defensa.

Además: La urgencia fue de brazos

Viendo al Rivas, me pregunto ¿cuánto tiempo de descanso es demasiado? Esa es la gran intriga alrededor de los Gigantes que buscan su tercer título en cinco temporadas, y que tienen una sed de venganza estimulante después de haber sido frustrados el año pasado, con el agregado de haber dominado la serie particular entre ellos. 

Pitcheos equilibrados

¿Será Manauris Báez el refuerzo más incidente? Está programado para abrir el segundo juego, y el séptimo si es necesario. Las dos rotaciones se ven parejas: Pedro Viola-Marcos Frías en el primer duelo, seguidos de Baez-Raúl Ruiz, Gustavo Martínez-Wilton López, y José Rosario-Fidencio Flores, con Nelson Payano, Berman Espinoza, Róger Marín y Pedro Torres, relevistas sureños, haciéndoles frente como relevistas a los hermanos Jorge y Wilber Bucardo, Junior Téllez y José David Rugama, sin perder de vista a Nelson León y Víctor Mateo, también abridores ocasionales. Con las dudas que todavía cobijan el brazo de Fidencio, la ventaja más visible podría ser la de Rosario en el cuarto juego, porque Ruiz ya se fajó bravamente con Báez en la semifinal.

Parece más compacta la alineación del Rivas, aunque la forma cómo respondió el joven cáther Leonardo Ortiz, y la presencia de Norlando Valle, aseguró incidencia de la parte baja en el line-up del Chinandega. Posiblemente Rivas utilice a Vladimir Frías abriendo fuego con Darrel Campbell detrás, el temible Elmer Reyes tercero, el recién llegado Juan Carlos Torres cuarto, y detrás, Dennis Phipps, William Vásquez, Luis Allen, Moisés Flores y Omar Obregón, con Ramón Flores listo para entrar en acción. Dos líneas ofensivas en capacidad de ejercer una intensa presión, aun contra los brazos más calificados.

Una buena maniobra

La captura de Juan Carlos Torres por parte del Rivas en la primera escogencia de refuerzos, obedeció esencialmente, sin obviar la utilidad que puede proporcionar, a impedir que lo tomara el Chinandega. Sin duda un movimiento apropiado, pero el chavalo Ortiz respondió más allá de las expectativas frente al Bóer en la semifinal, no solo mascoteando y entendiéndose con los pítcheres, sino ofreciendo aportes ofensivos de significado. 

Hay mucha flexibilidad en los infields, aunque pueden aplicarse variantes. Los Tigres con Ofilio y Marval en las esquinas, Jesús López en el short y el formidable traga-pelotas y tiro certero, Yosmani Guerra en segunda, no tienen ningún problema. López falló dos veces en la única derrota contra el Bóer, pero no se duda de su solvencia en el corazón del cuadro interior…Lo habitual en el Rivas, es ver a Elmer Reyes funcionando en tercera con el ágil Vladimir Frías, con alma de acróbata en el short, el seguro Omar Obregón en la intermedia, y William Vásquez en primera base. Naturalmente, ni Mickey Owens, ni Keith Hernández, ni Willie Davis, han estado vacunados contra los errores pese a la grandeza que mostraron en Grandes Ligas como fildeadores.

La intriga flota

La final del 2018 se inicia hoy en Rivas con los mismos protagonistas del 2017, los Tigres que se impusieron en cinco juegos, 5-3 en la última batalla aprovechando errores de Ofilio Castro y Luis Allen, y los jonrones de Curt Smith y Yurandel de Caster. Hoy los Gigantes estimulados por el interés de ajustar cuentas, entrarán a las brasas en busca de su tercer banderín en cinco años. Se encuentran descansados mientras eran espectadores de los duelos Indios-Tigres y los veo favoritos, pero me pregunto ¿cuánto tiempo de descanso es demasiado? El año pasado, los Tigres, bajaron desde el palco para doblarle la columna vertebral a los Gigantes. Hoy, la situación es al revés. Así que la intriga vuelve a flotar siniestramente encima de los dos dogouts. 

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