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“La pelota no quiere entrar. Se hace todo lo posible, pero no entra”, dijo abatido técnico francés Zinedine Zidane, casi pontificado en el 2017, después de la sorprendente derrota del Real Madrid por 1-0, víctima de un fulminante contragolpe del Villarreal culminado por Pablo Fornals después de un excelente cierre de espacio incluyendo estupenda atajada de Keylor Navas sobre incursión y remate de Unal, recibiendo de Cheryshev desde la izquierda en el minuto 86, quebrando un desesperante 0-0.

Pudo ser vencedor

Zidane tiene razón. El equipo que mereció ganar porque hizo todo lo posible por lograrlo, penal a su favor obviado aparte, fue el Real Madrid, que pudo marcar unos tres goles mientras el Villarreal se replegaba tanto como aquel Chelsea ante el Barsa, en espera de ser condenado con cualquier estocada, soportando la presión aplicada por Isco, Modric, y Kroos, con Marcelo y Carvajal subiendo por las bandas y Cristiano junto con Bale, primero moviéndose en el área, y después metidos en una confusión de piernas y pelotas desorientadas. 

Con la facilidad de recuperación del Real Madrid, la única opción que le quedaba al Villarreal, era la de una contra desequilibrante, y ocurrió en el minuto 86 para el único gol del juego. La multitud retorciéndose entre el crujir de huesos y la puñalada a sus esperanzas, no lo podía creer. ¿Cómo espantar el fantasma de la cuarta derrota en cuatro minutos pendientes y tres de reposición? El Madrid se lanzó con todo el ímpetu posible, infantería y caballería, levantando polvaredas, pero el Villareal resistió sacando agua del pozo, hasta alzarse con la victoria. 

Lejos, muy lejos

La diferencia de 16 puntos respecto al líder Barcelona, con el mismo número de juegos momentáneamente antes de ver al equipo azulgrana enfrentarse hoy a la Real Sociedad, exponiendo su invicto, es dramática. El Madrid manejó más tiempo el balón, entregó más pases, ejerció mayor presión, dispuso de más oportunidades, cuatro de Cristiano en el primer tiempo, pero como dijo Zidane, la pelota no entró, ni siquiera las veces que deambuló en el área chica. Es algo extraño, pero está ocurriendo. Se trata prácticamente del mismo equipo que logró sumar tantas proezas en el 2017, pero parece perseguido en la Liga por un maleficio.

Kroos fue directamente al territorio del realismo: “Hay que pensar en la Champions y quedar entre los cuatro primeros de la Liga”. Y el reto de la Champions es grande, muy grande, superar al PSG de Neymar, Cavani y Mbappé en los octavos. ¿Cómo es posible que este Real Madrid no produzca resultados? No hay explicación.

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