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A “Popeye”, no el marino de los dibujos animados, sino Alexander Mejía, le gusta enfrentar a los mejores en el ring. A mediados o finales de este año, al púgil quiere pelear con Ramiro Blanco, ante quien protagonizó una de las mejores peleas del 2017 en el gimnasio Nicarao, donde Mejía triunfó por decisión dividida en una tórrida batalla que dejó inflamaciones y laceraciones en el rostro de ambos.

En un plazo corto, el pleito no se contempla por ahora, pues Marcelo Sánchez, promotor de Mejía está enfocado en que su muchacho pelee en Japón, posiblemente en abril. Antes, el 10 de febrero, en el gimnasio Nicarao, Alexander defenderá su título Fedelatin 122 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante Edwin Tercero. 

“Quiero la revancha con Ramiro Blanco”, dice Mejía, programado inicialmente para pelear el 27 de enero, no obstante, por un problema familiar pidió un cambio de fecha. “Siempre le digo a mi promotor me gusta enfrentar a los mejores, hicimos una gran presentación el año pasado y quisiera estar entre los mejores peleadores del 2018”, agregó Mejía. 

“La segunda pelea ante Blanco tampoco sería fácil, siempre sostengo que es clave prepararse fuerte. En el primer pleito terminamos muy golpeados, incluso considero que es más duro que el rival japonés (Hiroshige Osawa) que tuve en diciembre, porque Blanco tira muchos golpes. El nipón amarra mucho y contra él trabajé con más tranquilidad”, explicó Mejía. 

El muchacho también es autocrítico, cree que le falta mucho por crecer boxísticamente. “Tengo que trabajar mi técnica y subir mi guardia, tener menos errores defensivamente, me falta mejorar el contragolpe, debo ver bastantes videos”. Sobre el combate contra Tercero dijo que “voy a trabajar fuerte, saldré en busca de la victoria, soy un peleador exigente, llevaré la iniciativa”.