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Rubén Olivares, quien perdió con Alexis Argüello y es uno de los peleadores mexicanos más reconocidos a nivel nacional e internacional, celebró este domingo 70 años de vida. Orgulloso de sus logros, de buen humor, sarcástico, preocupado por el futuro del boxeo mexicano y por su salud, el gran “Púas” sigue siendo un personaje inconfundible.

Vía telefónica, desde Veracruz, donde se encuentra de visita, Olivares (89-13-3, 79 Ko’s) se dijo necesitado de dinero para poder hacerse chequeos médicos y aseguró que, por ello, sigue poniendo en venta sus cinturones de campeón mundial; asimismo opinó que hoy en el boxeo mexicano hay muchos entrenadores, pero pocos maestros.

“Ando en Veracruz, me siento bien, gracias a Dios, todo bien”, dijo Olivares al cuestionarlo sobre su cumpleaños y su salud. Respondió con picardía al señalarle que se encuentra entre los boxeadores mexicanos que siempre han gozado de un lugar muy especial entre la fanaticada: “La gente es a toda mad..., la gente es noble. Dicen que me quieren mucho y me tienen trabajando los cab...”.

Tras un momento de risas, el tercer campeón mundial de México en la época moderna del boxeo profesional, después de Vicente Saldívar y Efrén Torres, se desmarcó como uno de los más grandes, y dijo que hoy le preocupa el boxeo mexicano. “Hay más buenos”, dijo Olivares. “Si no van a decir ‘qué mam... el Púas’”.

La situación económica de Olivares ha sido un tema recurrente desde hace algunos años, incluso, se ha sabido que ofrece en venta sus cinturones de campeón del mundo, algo que, dice, hace para realizarse chequeos médicos y no porque no valore los trofeos que le avalan como excampeón.

“Claro (vendo mis cinturones), ahí los tengo, para qué los quiero. Si necesitamos dinero, hay que venderlos. Necesito dinero porque necesito checarme con un doctor para que me haga un examen médico en todo el cuerpo para ver cómo estoy, porque sí siento una que otra molestia”, indicó.