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Los Gigantes, que lograron sobrevivir al picheo perfecto realizado por Marcos Frías durante seis entradas, y aprovecharon la única oportunidad que se les presentó en el séptimo inning tomando ventaja 1-0, no pudieron hacerlo frente a sus propios relevistas, Armando Montenegro y José Villegas, que en el inicio del noveno golpearon consecutivamente a Jamar Walton para llenar las bases y Curt Smith forzando la carrera que facilitó a los Tigres voltear las cifras 2-1, alzándose con la victoria en el primer duelo de una serie, que aún entre tantas angustias, ojalá se extienda al máximo recorrido.Jorge Bucardo se adjudicó el triunfo contra Rivas.

Ese noveno turno de los Tigres pareció producto de una noche de brujas.

Un mal toque que rompió el corazón del mánager Picota, buscando con dos a bordo sin out, borrar la desventaja de 0-1; una barrida discutible de Yosmani Guerra en segunda, fue un gran estorbo en el intento de un doble play matador y abrió espacio para que Marval anotara la carrera del empate 1-1; Ofilio Castro se vio precipitado pero aún así, con un roletazo perezoso, consiguió el batazo empujador, Montenegro entró a golpear a Walton y con las bases llenas, Villegas hizo lo mismo, golpeó a Smith y los Gigantes quedaron atrás, sintiendo que les habían recortado las piernas y arrugado sus corazones, aplastados por la fatalidad.

Momentos fascinante

Antes de esa situación caótica, la multitud había vivido un momento fascinante, con un toque mágico en el cierre del séptimo, al quitarse Rivas el dominio de Frías.

Con la pizarra 0-0 y las bases llenas después de los primeros dos hits quiebra hielo, la pelota bateada por Juan Carlos Torres iba saltando, tratando de pasar entre los esfuerzos del short López y el intermedista Guerra con las bases llenas.

Todos se pusieron en movimiento mientras se escuchaba el masticar de uñas en las tribunas.

Era la primera oportunidad de los Gigantes, cuya ofensiva había sido reducido a la nada durante los seis episodios perfectos logrados por Marcos Frías, mientras los Tigres malograban varias opciones frente al zurdo Pedro Viola.

La pelota fue interceptada por Guerra, uno de los guantes más seguros vistos en esta liga, pero no encontró dónde tirar, y además perdió el control de su movimiento. Elmer Reyes aprovechó para anotar adelantando al Rivas 1-0.

El show de Elmer

Si buscan el factor clave, del por qué los Tigres no se adelantaron disponiendo de varias opciones, lo encuentran en la gestión defensiva realizada por Elmer Reyes, como si estuviera mostrándose en una feria de vanidades para antesalistas.Los Tigres de Chinandega ganaron a los Gigantes de Rivas el primer juego de la final. Alejandro Sánchez/ENDMe pregunté: ¿De quién era el guante que utilizó anoche el tercera base del Rivas? Quizás, el de Brooks Robinson, o el de Craig Nettles.

Sin guardar las distancias, solo ellos podrían haber realizado esas tres atrapadas en el mismo juego. Qué alarde de reflejos, impresionante esa flexibilidad muscular de acróbata de circo, asombrosa su facilidad de recuperación, y sobre todo su seguridad.

Tres espectaculares lances decapitando posibilidades de los Tigres. En el segundo inning, López abrió con ese cohete ahogado increíblemente por Elmer lanzándose hacia su izquierda, y ese out milagroso inutilizó los hits de Marvin Martínez y Norlando Valle; en el quinto Elmer lo hizo dos veces, sobre el batazo de Edgar Montiel con cara de extra bases forzando a Smith en segunda, y lanzando un zarpazo para cortar un potente batazo de difícil bount, sin poder sacar, pero evitando carrera estando dos circulando.Los Gigantes de Rivas anotaron primero, pero perdieron en el último inning. Alejandro Sánchez/ENDPensé bromeando: ¿Habrá comido Elmer filete de gato antes de llegar al parque en Rivas? Posiblemente.

Todo eso quedó atrás con el golpe a Smith con las bases llenas. Seguramente Villegas sintió que giraba dentro de un embudo en busca del centro de la tierra. La multitud también.

La victoria que parecía estar al alcance, se esfumó súbita y dramáticamente por el fatal relevo de varios brazos. Si se hubiera necesitado otro relevista por los sureños, Toruño habría decidido tomar la bola y subir a la colina. No se llegó a ese punto.