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Con el favoritismo cambiando de acera, la final de esta Liga Profesional 2018-2019, se encuentra en un punto neurálgico: la intersección entre el caos de unos –los Gigantes si pierden por tercera vez- y el éxtasis de otros –los Tigres, si quedan abrazados a la conquista del banderín. Después de los dos primeros juegos, la superioridad de los Tigres, bateando para .299 con tres jonrones y fabricando 8 carreras, con una efectividad de 1.00 en pitcheo, no admite discusión, frente al average de .190 de los Gigantes, sin jonrones, solo dos carreras anotadas y 3.71 en carreras limpias. 

Se trata de una serie corta en la que los parpadeos, tanto por falta de bateo oportuno, como por fallas defensivas, titubeos del pitcheo y estrategias equivocadas, se pagan caro. Como en todo, se impone siempre el más eficiente, y esos han sido los Tigres en las dos primeras batallas en los diferentes aspectos del juego. Así que los Gigantes necesitan ganar hoy, casi tan urgentemente como Napoleón en Waterloo, lo que no pudo hacer, y no tenía más allá. Si la intriga se escapa hoy, difícilmente regresará al escenario alejándonos de las especulaciones. Voltear un 0-3, no es imposible pero sí poco probable.END

 

Martínez al rescate

El gran reto es para el derecho Gustavo Martínez, sublíder en efectividad en la temporada regular, reciente domador del bateo panameño, y capaz de sostener un brazo a brazo con Wilton López, depositario de la confianza de Lenín Picota esperando verlo funcionar como factor de seguridad, continuando el impacto producido por Marcos Frías y Raúl Ruiz en las dos resonantes victorias del Chinandega, una por arrebato y cañoneo destructivo. Wilton López abrirá por los Tigres de Chinandega.

¿Quién tiene más significado en la colina, Gustavo o Wilton? La mayoría se inclinará por el ex big leaguer, por sus recursos, vasta experiencia y mejor equilibrio emocional en las dificultades. Esa es una teorización correcta, pero Martínez ha demostrado poder responder a fuertes expectativas sobre su trabajo, lanzará en casa, alentado por su público, y tiene el temple para no ver tan grande a su adversario. Lo fácil de imaginar, es un buen duelo de pitcheo.

De interés: La urgencia fue de brazos

A sonar los tambores

¿Despertará el Rivas como fuerza ofensiva? Eso está por verse, diría mi abuelo. Por ahora, entre los siete primeros bateadores de esta final, cinco están activados en el line-up de los Tigres, incluyendo uno sorprendente, el chavalo Leonardo Ortiz con .429 y muy buen trabajo detrás del plato. Osman Marval, cuestionado por su falta de disciplina, muestra un promedio de .600, el más alto; Ofilio Castro es el tercero en la lista de los más agresivos, y detrás de los sureños Vladimir Frías y Ramón Flores, se encuentran otros dos Tigres, Curt Smith y Jamar Walton.

Con los pies entre las brasas y dolor en su cabeza, Ramiro Toruño espera que su equipo sea capaz de impedir que la intriga salga huyendo del estadio de Rivas y se pierda en la oscuridad de la noche, indiferente al cuarto juego. Del posible 1-2 al temido 0-3, hay un oleaje de ilusiones, en un caso reactivadas, y en el otro, rotas por completo.