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BARCELONA
La dolorosa derrota frente al Madrid del domingo acarreará repercusiones en el
Barça. Se desconoce qué alcance tendrán las consecuencias de ese 0-1 con que se cerró el horrible 2007, pero la directiva azulgrana ha abierto un periodo de reflexión para analizar la decadente marcha del equipo y corregirla, tras comprobar que no se han detectado signos de mejoría desde que comenzó la temporada. En el epicentro de ese debate figura el nombre de Ronaldinho y su continuidad en el club. Parte de la junta directiva ya está convencida de que deben traspasarlo. El foro de discusión interno se ha reactivado después de ese resultado, que reduce sustancialmente las opciones del Barça por conquistar la Liga. Algunos miembros de la junta creen que ha llegado el momento de intervenir más directamente en la parcela deportiva para no caer por tercera vez en el mismo error. Se cumplía un año de la derrota en el Mundial de Clubes de Tokio que supuso el punto final a la racha de éxitos de la /era Rijkaard/. Ya se había perdido la Supercopa de Europa ante el Sevilla. En la Liga, el Barça era segundo, como ahora. Pero a tres puntos del once andaluz, y no a siete del Madrid.

Autogestión restringida
Aquel 0-1 ante el Inter de Porto Alegre se interpretó como un accidente, cuando en el fondo resultó el segundo aviso de la soberbia y la autocomplacencia del equipo. Defectos que denunció Joan Laporta en junio, al consumarse la pérdida de la Liga tras liderar la clasificación muchas semanas.

El presidente del Barça siguió defendiendo la autogestión del vestuario, aunque reconoció que el pecado de la junta había sido su inacción ante “comportamientos poco profesionales” de algunos futbolistas, según dijo en junio. Algunos directivos consideran que esa política debe ser más restrictiva, sin traspasar los límites de la independencia de las parcelas que dirigen Txiki Begiristain desde el despacho y Frank Rijkaard desde el banquillo. El papel de Marc Ingla, tras ser nombrado vicepresidente deportivo, cobra una especial importancia en el debate.

Semana polémica
De Rijkaard se sigue esperando un mayor rigor en la conducción del vestuario y que no ceda ante el peso de las estrellas. Lo sucedido en la semana del clásico ha disgustado a la junta. La titularidad o la suplencia de Ronaldinho ha polarizado la atención del partido. El técnico ensayó sin él ni Deco en el entrenamiento del jueves. Al día siguiente tuvo que llamar la atención del astro por la actitud que exhibía en el trabajo, impropia del mejor futbolista de la plantilla y el mejor pagado de cara al clásico ante el Madrid, y el domingo le alineó. El martes, él y Deco habían aparecido con más de una hora de retraso en la cena de los trabajadores del club.

Más allá de que la actuación de Ronaldinho no fuera la esperada, el problema que detecta la directiva es que el delantero condiciona las decisiones de Rijkaard, a los otros jugadores y al estilo del equipo. El técnico alteró la alineación que había ganado en Valencia para hacerle un hueco, desplazando a Iniesta hacia el extremo derecho, y el Barça empeoró en todos los sentidos.

El ejemplo del Madrid
El transcurso del tiempo reafirma la sensación de que los días de gloria de Ronaldinho en el Camp Nou se han acabado. La continuidad del brasileño ya no es un tema tabú. Desde junio, han aumentado los partidarios --en la sala de juntas y en la grada-- de traspasarle. La marcha del brasileño ya no sería traumática ni un drama popular. El Madrid hizo algo parecido el año pasado y salió beneficiado. De tanto esperar al mejor Ronaldo, lo vendió al Milán y el once de Capello acabó conquistando la Liga.

Pero la venta de Ronaldinho, mediada la temporada, es inviable sin que se cumplan ciertas condiciones. Por un lado, que aparezca una oferta en el mercado de invierno, cuando hace meses que el Barça no ha recibido ninguna. Por otro, el equipo se enfrenta a un enero delicado y con la delantera diezmada. Henry está curado de la espalda, pero falta comprobar cuál será su respuesta a la carga de partidos, ya que Samuel Eto’o se irá a la Copa de África y Lionel Messi está lesionado. Giovani y Bojan aparecen como alternativas válidas, pero no se les quiere otorgar tanta responsabilidad a los 18 años.

Los cambios en la plantilla podrían comenzar con Gianluca Zambrotta, si varios equipos italianos confirman su interés con buenas ofertas, para repatriarlo tras un año y medio en el Camp Nou.