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Los Gigantes de Rivas lo intentaron, pero les fue imposible vencer a los Tigres de Chinandega, equipo bravo y batallador que se impuso con pizarra de 9-5 en el cuarto desafío de la serie final, colocándose a un solo triunfo de coronarse por segunda temporada consecutiva en la Liga Profesional. Buscando el empate de la serie, los sureños se encontraron con una derrota que los dejó al borde del abismo y los obliga a jugar perfecto si quieren seguir viviendo.

Necesitados del triunfo y conscientes de la importancia  de empatar la serie, los de Rivas abrieron el partido con tal agresividad ofensiva que no tardaron en adelantarse 2-0 ante el abridor Fidencio Flores. El responsable de todo fue Wuilliam Vásquez, quien tras los imparables de Vladimir Frías y Elmer Reyes, sacudió al tirador felino con un doblete por el jardín central y adelantó así, de forma contundente, a su equipo.Este era tan solo el primer indicio de que Rosario no sería una garantía en la loma.

Tigres giran la pizarra

Sin embargo, el abridor rivense, el dominicano José Rosario, tenía muy poco que ofrecer y no tardó en ceder ante el acoso de la artillería chinandegana. En el cierre de la primera entrada, el chavalo Norlando Valle, un constante fabricador de grandes momentos, abrió la tanda con imparable al bosque izquierdo, se movió a la tercera por el cañonazo del siempre incidente Jamar Walton y anotó la primera carrera de su conjunto gracias al hit de Curt Smith. Este era tan solo el primer indicio de que Rosario no sería una garantía en la loma.

Y así fue, solo que su desplome ocurrió más rápido de lo que se hubiera pronosticado. Fue en el segundo episodio, cuando tras otorgarle base por bolas a Yosmani Guerra, recibió un sencillo de Jesús López y fue explotado por el doblete empujador de dos conectado por Norlando, pelotero tan destacado en la alienación felina. Inmediatamente después de la estocada propinada por Valle, Rosario salió cabizbajo, mientras la afición de casa se confundía en un júbilo que solo es provocado por la sensación de tener a la presa bajo control.Los Tigres no contaban con que Wuilliam Vásquez llegó al desafío convertido en una fiera, como si hubiera recuperado el brillo mostrado en la campaña anterior

Vásquez vuelve a tronar

No obstante, los Tigres no contaban con que Wuilliam Vásquez llegó al desafío convertido en una fiera, como si hubiera recuperado el brillo mostrado en la campaña anterior, cuando fue el ganador de la triple corona. El artillero de origen venezolano y nacionalizado nicaragüense sacudió a Fidencio Flores con un trancazo de cuatro bases remolcador de par de anotaciones, moviendo la pizarra a 4-3 en la apertura del tercer inning.

Obviamente no era esa una ventaja que proporcionara tranquilidad, menos cuando se conoce de la capacidad destructiva de la que goza Chinandega en su line-up. Fue hasta en el cierre del quinto inning que los occidentales consiguieron el empate del encuentro y lo hicieron ante el relevista Berman Espinoza, quien luego de recibir dobletes consecutivos de Edgar Montiel y Curt Smith, le dio pasaporte intencional a Guerra y permitió el fly de sacrificio con el que Jesús López igualó el marcador 4-4.

Yosmany truena y decide

Una entrada más tarde, Espinoza, que había entrado a relevar desde el segundo inning, cuando Rosario salió explotado, no tuvo cuerda para más. Dominó a Valle en roletazo a la segunda, pero luego admitió un infieldhit de Ofilio Castro, y tras dominar en elevado a Walton y otorgarles bases por bolas seguidas a Marval y Smith, golpeó a Montiel, permitiendo la quinta anotación de los Tigres y abandonando el montículo con el peso sobre los hombros de heredarle las almohadillas repletas al tirador Armando Montenegro, quien no pudo evitar la debacle y sufrió el Grand Slam con el que Yosmany Guerra estableció el 9-4 que pudo haber sido definitivo, de no ser porque Juan Carlos Torres tumbó la cerca en la novena entrada, dejando el marcador final en 9-5.  Ganó Jorge Bucardo (2-0), perdió Berman Espinoza (0-1) y salvó el juego Wilber Bucardo (2).