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Los Tigres de Chinandega derrotaron a los Gigantes de Rivas con marcador de 8-5 en el quinto juego de la serie final y se convirtieron en campeones de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) por segunda temporada consecutiva, siendo apenas el segundo equipo que consigue tal hazaña tras los Indios del Bóer, que lo han hecho en par de ocasiones, la primera en las temporadas 2006-2007 y 2007-2008 y la se segunda en las campañas 2010-2011 y 2011-2012.

Esta es la cuarta vez que los occidentales se proclaman monarcas de la Profesional, pues ya lo habían logrado en las temporadas 2005-2006, 2012-2013 y 2016-2017.

Rivas se adelanta

Los Gigantes de Rivas, como siguiendo la instrucción de agredir lo más temprano posible al bravo tirador Marcos Frías, tomaron ventaja de 1-0 en tan solo el primer episodio. Con dos outs en la pizarra, Elmer Reyes conectó un doblete y Juan Carlos Torres, con un sencillo por el jardín central, le empujó hasta el homeplate, haciendo estallar de júbilo a la afición sureña, que llegó al estadio con la esperanza de ver a su equipo levantarse de entre los escombros.

A ese motivador arranque de los rivenses, los chinandeganos respondieron anotando su primera carrera en la apertura del segundo. Sin embargo, los sureños, conscientes de la importancia de no dejarse arrebatar el control del encuentro, ripostaron con par de anotaciones en el cierre gracias a los dobletes conectados por Dennis Phipps, Ramón Flores y Vladimir Frías.

Esa presión chinandegana

La ventaja de dos carreras, si bien es cierto daba un respiro a los Gigantes, no representaba para ellos una diferencia segura, sobre todo por estar enfrentando a los Tigres de Chinandega, un equipo incansable e implacable en la búsqueda del triunfo. Ayer volvieron a demostrarlo, pues tras acercarse 3-2 en el tercero como resultado de un doblete de Jesús López que sirvió para llevar a la caja registradora a Norlando Valle, empataron el juego 3-3 en la quinta entrada gracias a otro doblete conectado por Valle, quien logró avanzar a la antesala por un error del jardinero central sobre el mismo batazo y anotó gracias a un passed ball de Luis Allen. La advertencia era serie, los Tigres no estaban dispuestos a dejar escapar la oportunidad de coronarse en cinco juegos.

Gigantes se derrumban, Frías se crece

El sexto episodio fue una pesadilla para los de Rivas, así como lo había sido la noche anterior cuando Yosmany Guerra con un Grand Slam los hundió en la frustración. Hoy los occidentales se valieron de dos bases por bolas, dos errores de la defensiva sureña, dos imparables y un wild pitch para producir tres anotaciones y adelantarse 6-3 en la pizarra, provocando un silencio sepulcral entre los aficionados rivenses, que sufrían más al ver a los seguidores chinandeganos confundirse en un júbilo indescriptible.

Mientras la ofensiva felina respondía, Marcos Frías se enderezaba de su mal inicio y conseguía extenderse hasta los 6.1 episodios de labor manteniendo a sus rivales abajo en el marcador. Sin embargo, tras su salida y el ingreso de Junior Téllez, los rivenses consiguieron acercarse 6-5 en la pizarra gracias a un imparable de Darrel Campbell con las almohadillas repletas en la parte baja del séptimo inning.

Tigres tercos

No obstante, los Tigres, haciendo gala de su admirable terquedad, volvieron a tomar ventaja y esta vez fue definitiva. Con las bases llenas de felinos, Campbell cometió un error al dejar escapar una línea violenta conectada por Curt Smith y dejar así las puertas abiertas para que Chinandega anotara dos veces y estableciera el marcador final en 8-5. Nuevamente las esperanzas sureñas fueron pulverizadas y la algarabía occidental subió de nivel hasta convertirse en una fiesta total. La victoria fue para Marcos Frías (1-0) y la derrota para Pedro Viola (0-1).