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Según los cálculos previos, Chipper Jones, Jim Thome y Vladimir Guerrero entrarán hoy al Salón de la Fama en Cooperstown. Pueden ser más, pero ellos, parecen algo seguros. La magia defensiva de Omar Vizquel necesita de mejor acompañamiento para abrirle las puertas. Curt Schilling, Manny Ramírez, Trevor Hoffman, Mike Mussina y Edgard Martínez se encuentran entre los aspirantes, en tanto Jack Morris y Allan Tramell tienen boletos en mano para la ceremonia del 29 de julio, tras ser electos por el Comité de la era moderna, integrado por 16 miembros que analizaron a 10 candidatos en los primeros días del mes de diciembre.

Jones disparó 2,796 imparables como militante de aquellos Bravos siempre impresionantes, incluyendo 452 jonrones, estando involucrado en 8 Juegos de Estrellas, obteniendo un título de Más Valioso. Un bateador ambidiestro con promedio sobre los 300 puntos…Thome se voló la cerca en 612 ocasiones y su ferocidad hizo que le otorgaran 1,747 boletos… El dominicano Guerrero es un pelotero de cinco herramientas con promedio de por vida de 318 puntos, 2,590 cohetes, 449 jonrones y un reconocimiento como Más Valioso. Cifras en mano, los tres podrían ser bienvenidos.

Seguirán bloqueados

Una vez más, los más famosos, afectados por apuestas y esteroides, serán bloqueados en su intento de meter las narices. Pete Rose no puede entrar a Cooperstown, y le duele, como estocada de D´Artagñan a la orilla de su corazón guerrero. Sin embargo, su fama como “Rey del Hit” ha permanecido intacta después de tumbar a Ty Cobb disparando 4,256 cohetes en su ruidosa carrera de 24 años, con 10 temporadas de 200, proeza solo alcanzada hasta hoy por el japonés Ichiro Suzuki, y en forma consecutiva. 

La cifras de Rose pesan tanto, que han sido, son y seguirán siendo un interminable tema de debate. No es manteniéndolo afuera del Salón que matarán su fama, como tampoco ocurrirá –sin quitarles la contaminación con los esteroides– con el bateador de 762 jonrones y ganador de siete títulos Más Valioso, Barry Bonds, y el pícher macabro Roger Clemens, ganador de siete Cy Young con 354 triunfos y 4,672 ponches. Mientras las cifras persistan, siempre se hablará de Rose, de Bonds y de Clemens, porque la gente de las Grandes Ligas no va a borrar sus proezas. 

Uno piensa, que tanto Bonds como Clemens no tenían necesidad de los esteroides para construir carreras de Salón de la Fama. Antes de eso, Bonds ya tenía tres títulos como Más Valioso, en tanto Clemens era un auténtico “matador” desde la colina. Pero, atraídos por el agigantamiento de cifras que McGwire y Sosa pusieron de moda en 1998, se desviaron hacia territorio foul, con más evidencias sobre Clemens, asistido por Brian McNamee, doctorado sospechosamente, y uno de los grandes proveedores de sustancias prohibidas. Ellos han mejorado en las consideraciones, pero no lo suficiente.