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El FC Barcelona afronta la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey contra el Espanyol este jueves en el Camp Nou con la obligación de remontar un gol en contra de la ida (0-1), para poder entrar en las semifinales de la próxima semana.

El Espanyol supo frenar la semana pasada una racha azulgrana de 29 partidos seguidos sin perder, y cuando se encaraba el tramo final del partido, Melendo en el minuto 87 lo sentenció, y además dio el primer triunfo a su equipo en el nuevo estadio frente al Barsa.

Una semana después, y tras haber reparado aquel tropiezo en la Copa con una victoria en la Liga en el campo de Betis (0-5), el equipo de Ernesto Valverde se juega en una cara o cruz seguir vivo en una competición en la que se ha mostrado el gran dominador de las últimas ediciones, en las que ha ganado cinco títulos de los diez últimos disputados, además de haber sido dos veces finalista.

Para el choque de hoy, al Barcelona no le ocupa más que la victoria, ya que en caso de empate el Espanyol sería el finalista, circunstancia que también acontecería con un resultado por la mínima para los azulgrana, a partir del 2-1.

Por lo tanto, se espera que el Barsa saque a sus mejores galas para un choque que será intenso, como en la ida, ya que los españolistas también han depositado gran ilusión por entrar en semifinales y probar suerte en un torneo que alzaron por última vez en el 2006, tras ganar la final al Zaragoza (4-1).

Ilusión acumulada

El Espanyol afronta el partido contra el Barcelona del Camp Nou con ilusión acumulada tras el 1-0 de la ida en el RCDE Stadium, aunque con la máxima prudencia y respeto ante un rival que ha demostrado ser temible.

La ventaja en el marcador es para los blanquiazules. El tanto logrado hace una semana da ventaja a los pupilos del entrenador Quique Sánchez Flores. De todos modos, el potencial realizador de los jugadores de Ernesto Valverde puede dejar esta diferencia inicial en anécdota.

El vestuario blanquiazul, de todos modos, llega a la vuelta de la Copa del Rey sin ningún temor. La humildad es máxima, pero la ambición de llegar a semifinales, también. En este sentido, la derrota contra el Sevilla en la liga en casa (0-3) no ha afectado a la moral del vestuario.