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Otro alarde del imparable e incansable Lionel Messi, y el Barcelona volteó el 0-1 adverso frente a su fiero rival de vecindario, el Español, logrando imponerse 2-0 con goles de Suárez en el minuto 8, y Messi en el 25, asegurando su avance a las semifinales de la Copa del Rey, su torneo favorito. Juntando pierna y corazón componentes de la garra, y utilizando su habilidad para desequilibrar y ser guía, Messi robó dos pelotas que terminaron en las redes: la que entregó a Vidal por la derecha, permitiéndole ir casi al fondo y enviar ese trazado que Suárez atacó con su cabeza, aplicándole violencia y precisión para el 1-0 lo más pronto posible; y la pelota que recuperó dentro del área por el sector derecho, abriéndose paso entre dos adversarios, consiguiendo la abertura requerida para su remate zurdo con rebote en un defensa, dejando sin chance al arquero Pau López, que evitó con algunas atajadas sensacionales, mayor daño en su cabaña tan asediada por los lobos.

Vimos a Coutinho

El naufragio sorprendente del Real Madrid frente al Leganés, fue una advertencia oportuna para Valverde, quien obligado a remontar el 0-1, no solo utilizó su infantería y caballería como Napoleón en Austerlitz, sino que hizo debutar al astro brasileño Philippe Coutinho, como reemplazo de Iniesta, una de las piezas vitales en el funcionamiento del engranaje azulgrana ayer en un Nou Camp pletórico. Con Suárez, Messi y Alexei Vidal adelante, más el soporte de Iniesta, Rakitic y Busquets, y los constantes avances a pecho descubierto de Jordi Alba y Sergi Roberto por los costados, el Barcelona mantuvo al Español contra las cuerdas, registrando hasta el 84 por ciento de posesión en el minuto 15, en ventaja 1-0 por el cabezazo de Suárez, un trueno estremecedor. El gol de Messi en el 25, dejó al Español danzando en la cuerda floja sin red abajo, espoleado por la desesperación, pero sin ideas claras, y consecuentemente sin poder ordenarse ofensivamente. Sin balón no hay paraíso.

El mayor susto

La ventaja de 2-0 no era definitiva. Un descuido, como el que resolvió el arquero Cillesen, atajando el remate de Gerard Moreno desde el corazón del área, evitando lo que hubiera sido un angustioso 1-1, podía ocurrir, por muy atenta a las contras que estuviera la zaga central del Barcelona con Piqué y Umtiti atrás moviéndose apropiadamente. Los problemas se simplificaron por la capacidad de recuperación del medio campo, y el accionar de Messi, presionando siempre, merecedor de ese potente cabezazo que devolvió el poste izquierdo, y que hubiera establecido un tranquilizante 3-0. Recortado el atrevimiento del Español, el gol que sepultaba al Barcelona, no se produjo, pese a un arbitraje deficiente que permitió agresiones de todo tamaño al astro argentino, de movilidad incontrolable. Triunfó el Barsa borrando al Español y quedó matriculado en las semifinales de la Copa del Rey.