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Los deportistas que participan en los II Juegos Paracentroamericanos Managua 2018 crecieron en países donde la inclusión social para las personas con discapacidad no es una prioridad, por eso, esperan que el evento sirva de escaparate para iniciar un cambio en la región.

“Este puede ser un punto de partida para la accesibilidad y la inclusión, de las personas con discapacidad”, dijo a Acan-Efe el doble medallista de oro paracentroamericano Raúl Pérez, de Guatemala, quien compite en la categoría T45, por amputación de los miembros superiores.

La esperanza de los competidores paralímpicos se debe a que los Juegos Paracentroamericanos les permiten demostrar que ellos son parte de la sociedad.

“Estos juegos son positivos, porque tenemos la oportunidad de que todos nos vean, y es observando cuando la gente se da cuenta de la discapacidad, hasta que no ves a una persona en silla de ruedas pasando trabajo, no piensas en ella”, explica el medallista de oro panameño F11 (discapacidad visual total) en jabalina, Róger Saavedra.

Según estos deportistas, aun cuando los grupos que pueden hacer cambios en sus países saben de las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad, no siempre tienen la sensibilidad para actuar.

“Por medio de estas competencias es posible que la gente en nuestros países note el esfuerzo que hacemos, que estamos presentes entre ellos, y que apoye para que haya menos barreras arquitectónicas”, señaló el jugador salvadoreño T53 (sin función de piernas) Manuel Godoy.

Se lamenta

Pero el joven atleta nicaragüense Kenny Hernández, quien compite en T11 (discapacidad visual) y a sus 16 años de edad sabe lo que es una alcantarilla sin tapa o un rótulo colgando cerca del suelo, no lo cree así.

“Tal vez si a las personas que no tienen nada (discapacidad) les llega a pasar, es posible que cambien”, dice Hernández, con inocencia y franqueza a la vez. “O tal vez si un día miran lo bueno que somos”, agrega, en una dudosa corrección.

El corredor medallista de oro con discapacidad visual Henry Quiroz, de Costa Rica señala que la clave está en las autoridades. “Es importante el apoyo de las autoridades, porque tiene que haber un cambio, los edificios hay que construirlos de forma universal, porque no solamente sirven para las personas con discapacidad, también para las embarazadas, nosotros somos una realidad”, sostiene.

La mayoría de los más de 300 atletas de Managua 2018 enfrentan fuera de las duelas las mismas dificultades que cualquier persona con discapacidad al salir a la calle, como encontrar gradas, sitios bulliciosos, transporte sin condiciones, incluso gente hostil, entre otras.