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Para fijar un favorito en cualquier deporte se consideran los antecedentes, esos que son graficados por las cifras y que dicen mucho sobre las proyecciones probables sin ser una certeza, mucho menos en el beisbol, tan imprevisible, que no le gustaría a Diógenes, porque nunca hay algo escrito. Después de tres juegos cada equipo, la superioridad del Chinandega, pese a las dificultades atravesadas para poder emerger de las cenizas y vencer a Curazao en once entradas 6-5, salta a la vista.

No tan favorito como los Dodgers sobre los Orioles en la Serie Mundial de 1966, o los Atléticos sobre los Dodgers en 1988, el equipo de los Tigres, que dirige Lenín Picota, dispone de mejores posibilidades que cualquier rival en la final de la Serie Latinoamericana que tendrá por escenario esta noche el estadio Dennis Martínez. La explicación es sencilla: Chinandega ha lucido mejor en casi todo, sobre todo en el sector más incidente del juego, como es el picheo.

Suficiente pólvora

Con un line-up que presenta a seis bateadores con más de 300 puntos, como lo son Norlando Valle con 385, Yosmany Guerra 364, Leonardo Ortiz 357, Jamar Walton 333, William Vásquez 308 y Jesús López también con 308, con el agregado de haber disparado 6 de los 12 jonrones vistos en la serie regular, la capacidad de agresión de los Tigres es una garantía de poder ejercer una mayor presión, dándole forma constantemente a serias amenazas.

Abrir con Marcos Frías y tener listo al zurdo Raúl Ruiz, en caso de un temprano titubeo, es una ventaja significativa para Picota, que cuenta con un bullpen descansado y muy poblado, que trabajó 11 entradas, no revestidas de hermetismo, pero sacando los outs más importantes en momentos de agobio. Ese bullpen de siete brazos, con los dos de Bucardo, Junior Téllez, Fidencio Flores, Víctor Mateo, José Villegas y Nelson Leon, permitió 7 carreras, 5 limpias, entre la agitación de las angustias, pero como el mánager ha expresado “lo considero confiable”.

Levántense y lleguen

Aun viendo a Picota mejor armado, sabemos que toda final en beisbol es intrigante sin necesidad de ser resuelta como un jonrón como el de Bill Mazerowski. Esa posibilidad de ser testigos de una batalla muy disputada con desenlace incierto, debe atraer a la mayor cantidad de público en una serie con borroso futuro por la falta de figuras cumbres y de equipos verdaderamente excitantes. ¿Les gusta el beisbol? Levántense y vayan a ver a los Tigres en acción fajándose por coronarse. Será una noche para disfrutar del beisbol en ese estadio que nos enorgullece, y que para nuestros aficionados es un hotel de cinco estrellas.