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Steven Tercero y Julio Mejía se enfrentarán este sábado en el duelo estelar de la primera velada de artes marciales mixtas que organizará la promotora Pinolero Mortal Kombat en el año, a celebrarse en el gimnasio Nicarao. Pero al margen del enfrentamiento que sostendrán, vale la pena destacar la historia de vida de ambos, que ha sido una montaña rusa. Para mala fortuna de ambos, se criaron en sitios con altos índices delictivos, el primero se envolvió en el mundo de las drogas en el barrio Venezuela y el otro, originario de Las Malvinas, en Managua, aunque no llegó hasta ese extremo, estuvo a punto de presenciar la muerte de su papá en medio de un tiroteo entre pandillas.

“Cuando inicié en las AMM, hace 4 años, recuerdo que fue en un momento en el que me sentía solo, no encontraba salida. De hecho soy una persona hiperactiva, Dios me abrió las puertas para conocer la Academia Xtreme Combat. Sentí que esta era el área en la que Dios me quería mover. También canto rap cristiano, predico, pero esta es otra etapa para poder llevar bendiciones a muchos jóvenes”, cuenta Julio, conocido en el ámbito deportivo como “Kratos” y en el cristiano como “Tito 2:6-7”, en referencia al versículo bíblico que dice: “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes, presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras”. 

“Antes de ser cristiano estaba envuelto en las drogas y en las pandillas, cosas que te destruyen, pero hace 14 años conocí de Dios. Recuerdo que estaba bien fumado de marihuana, tomando sombra junto a un ceibón, escuché una voz que me dijo: ‘Quiero que me entregues tu corazón’. Entonces le dije: ‘Si en realidad eres Dios quiero que me ayudes porque soy adicto a la marihuana, a la piedra y a la cocaína’. Ahora llevo 14 años sin consumir ningún tipo de drogas, soy instructor en un gimnasio de pesas y dentro de la Academia tengo mi negocio, elaboro una granola a base de una semilla seca y se la distribuyo a los muchachos”, agregó. 

Sufría Bullying 

Con 20 años de edad, Tercero se bachilleró recientemente de la secundaria. Dice que este año estudiará Mercadotecnia y Educación Física. Su relación con las artes marciales mixtas comenzó hace 2 años, también practica boxeo y el cambio en su vida fue a raíz de un tiroteo en su barrio, donde por fortuna su padre se salvó de recibir un balazo. Esa experiencia hizo que reflexionara sobre los ajustes que debía hacer en su vida, fue entonces que buscó de Dios y ahí comenzó el cambio. 

“Ingresé a las AMM hace un par de años. Conocí el jiu-jitsu, después me involucré y me metí al boxeo con Gustavo Herrera, ahora estoy con el equipo “Polvorita” trabajando para la Copa Alexis Argüello, no solo trabajo AMM, me gusta el boxeo también. Crecí en un mundo de violencia en el que siempre había pleitos, mucha delincuencia. Soy de los pocos jóvenes del barrio del cual no se fue al mal camino porque conoció a Jesús. En un tiroteo en el que casi matan a mi papá, hizo que recibiera a Dios. Él no tenía nada que ver, pero por accidente casi lo matan. Pensé que en este mundo me podían asesinar y no quería eso”, confiesa. 

“Sufrí de bullying (acoso), físico y emocional. En la primaria y secundaria hay personas que se sienten superiores porque tienen más dinero, posición, esa gente tiende a humillar a los demás. Sufrí de vandalismo, me golpeaban. Actualmente soy entrenador físico de una gasolinera, trabajo en una empresa privada de entrenadores físicos, a veces trabajo en albañilería cuando no tengo nada que hacer”, indicó.

Fuera del octágono ambos peleadores se respetan. El hecho de compartir la misma fe y religión les hace “hermanos en Cristo”, según sus palabras. El sábado competirán en un deporte agresivo, pero finalizado el enfrentamiento se saludarán, se darán un abrazo y se desearán lo mejor en sus vidas personales.