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Regresó el caos a la Casa Blanca. No era cierto que había sido espantado y que el Real Madrid comenzaría a remar vigorosamente contra la corriente realizando recortes de distancia respecto al Barcelona. Después de perder dos puntos al no poder impedir ese empate 2-2 con el Levante, se tiene la impresión que en la Liga de España solo quedan fantasmas esperando por el poderoso pero constantemente infuncional equipo de Zidane, en la oscuridad. 

Estoy seguro que no solo yo vi lucir mejor al Madrid, sino que también muchos deben coincidir, aunque eso no tenga utilidad. Ese 70 por ciento del tiempo en posesión del balón, explica mucho sobre el dominio ejercido con la movilidad del formidable Modric y del paciente Kroos, con posgrado en geometría; con la presencia de Cristiano, un lobo voraz en el área, destapándose y proyectándose, buscando el gol con ansiedad y hasta con desesperación; con Benzema muy ágil en el primer tiempo realizando apariciones oportunas en el segundo, sombreando al arquero Oriel en el cabezazo de Ramos que adelantó a la tropa de Zidane 1-0, y entregándole desde el fondo una pelota dorada a Isco para el remate del 2-1; con las incursiones de Marcelo y Carvajal por las rayas y con el ingreso agitador de Isco. 

La defensa se deshilacha       

El problema es que la defensa se agrietó frente a las contraofensivas del Levante, no solo las dos que culminaron en goles, sino en otras salvadas por Keylor o falladas, como esa de Roger en el minuto 86, con el arquero tico nadando en el aire, sin posibilidad de cubrir su poste izquierdo, y el delantero cabeceando al vacío, tratando de ocultarse detrás de su propio asombro, o las posibilidades que fabricaron incursiones de Morales y Pazzini. Atrás, alguien fallaba. Una veces Marcelo muy arriba descuidando sus espaldas, otras Carvajal, y por el centro Varane y Ramos, más interesados en conseguir opciones de incorporarse a los ataques. Todos ellos, turnándose para atravesar dificultades.

El gol del 1-1 en el minuto 42, respondiendo al cabezazo de Ramos en el 11, sobre un centro desde la esquina lo necesariamente abierto, fue consecuencia de una contrafulminante culminada con doble remate. El veloz Morales logró escapar de Ramos, y llegó hasta Keylor, quien ganó el mano a mano rechazando el balón, pero libre de marca, Boateng golpeó rasante con derecha desde fuera del área realizando un trazado imparable para todos los que intentaron hacer algo. El 1-1 se extendió entre la angustia hasta el minuto 80, después del ingreso de Isco por Bale. Fue precisamente Isco dentro del área, recibiendo de Benzema desde el fondo, quien resolvió con maestría utilizando su puñal derecho. Considerando Zidane que el botín estaba asegurado, retiró a Cristiano entrando Asensio.

El gol de Pazzini              

Usualmente esa ventaja de 2-1 en manos del Real Madrid con 10 minutos pendientes, se considera decisiva contra un equipo que se encuentra en la posición 17 a 37 puntos del líder. El medio campo, presionado, falló en mantener la pelota, y la defensa flaqueó. De pronto, el Madrid se mostró aturdido, y en el minuto 86, un centro de Morales va directo a la cabeza de Roger que entra para golpear el balón con tranquilidad sin sombra de Keylor, pero su remate es desviado malogrando una oportunidad de oro puro. Se pensó que difícilmente se presentaría otra, pero ocurrió en el minuto 89, con Jason metiendo una pelota entre dos, desajustando a Carvajal y dejando a Pazzini en carrera frente a la salida de Keylor. El golpe con derecha fue manoteado inútilmente por el arquero, y el balón entró con siniestra calma en la cabaña, sellando el 2-2.

Otro golpe al hígado del Real Madrid que con 4 derrotas y 7 empates ha cedido 26 puntos, algo exagerado a esta altura.