•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿Qué se le puede reclamar a un boxeador cuando dejó el alma en el ring, tomando los riesgos necesarios para adjudicarse el triunfo? Nada. Alexander “Supernova” Espinoza sucumbió ante el exolímpico Mikhail Aloyan (4-0) este sábado en Sochi, Rusia, por decisión dividida (95-96, 96-94, 96-94), un resultado que le hizo perder su invicto en 18 peleas (15-1-2, 7 nocauts), pero que seguramente le habrá dejado un aprendizaje mayúsculo.

El resultado hasta cierto punto puede ser considerado controversial por lo estrecho de las tarjetas que reflejan la paridad que hubo en el combate, no obstante, hablar de robo no calza en una valoración objetiva. Al final el criterio de dos jueces prevaleció, la suerte no estuvo al lado del nica en ese sentido.

Para el análisis hay muchos aspectos positivos que valorar en la actuación de Alexander, la mejor de su carrera sin duda. Al margen de la derrota, la cual numéricamente mancha su récord, lo importante es que el muchacho demostró que tiene madera para competir a nivel internacional. Además, si hace algunos ajustes puede seguir creciendo boxísticamente y convertirse en un peleador más completo. 

Este sábado, Alexander fue una locomotora tirando golpes, buscó el combate, presionó, ejecutó todas las combinaciones de su repertorio, pasó y aguantó muchos golpes en su intento de terminar a su rival antes del límite, hizo todo lo que debía. Solo hay un reclamo válido para Espinoza y es que en una pelea tan cerrada no se puede bajar la intensidad ni un minuto. En el octavo round inexplicablemente el nica perdió el foco y se dejó robar el botín, incluso en la esquina Bayardo Martínez le señaló efusivamente: “Le acabamos de regalar un asalto al ruso”.

Así fue el combate 

Comenzó bien el nica dejando claro que la noche sería muy complicada para el campeón internacional 118 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Entró el gancho de izquierda y el cruzado a la humanidad del ruso que tiró pocos golpes en un primer asalto, que para él fue de estudio.

En el segundo asalto, Aloyan soltó las manos, esta vez sus ganchos fueron los que se estrellaron en Alexander, a quien lo contragolpearon con maestría. Ajustó Alexander en el tercer round y fue entonces cuando el nica se dio cuenta que había una forma de hacerle daño al ruso: con una sinfonía de upper cut, terminando con la izquierda y la derecha arriba. Así, Espinoza metió sus manos con más claridad. Ganó fácilmente el asalto y estaba adelante en las tarjetas.

Pero es que el enfrentamiento se tornó de un toma y dame constante. Ganaba un asalto Alexander, respondía el ruso al round siguiente. La velocidad de Aloyan empezó a hacer daños, sus combinaciones de dos, tres golpes llegaron limpio al rostro de Espinoza. El campeón se adjudicó el quinto, giraba sobre el eje del cuerpo del nica y golpeaba. “Tira la derecha y el upper”, le insistían a Espinoza en la esquina. 

Castigo terrible a Aloyan

Sin duda, el sexto round fue el mejor de Alexander. Extrañamente el ruso se amarró las manos y se dispuso a ser un saco del nica, quien desplegó todo su arsenal, conectó una cantidad incontable de uppers, ganchos y rectos de derecha. Si el nica tuviese una pegada de martillo, el resultado hubiese sido un nocaut a su favor. 

El séptimo fue un round sumamente parejo. Dio la impresión de estar un poco más inclinado a favor del nica, ambos peleadores empezaron a sufrir el desgaste, sin conectar golpes de contundencia, aunque el cierre fue mejor para el ruso. En el octavo, Alexander regaló un asalto que pudo haber sido clave, las condiciones físicas le estaban pasando factura. Aloyan tiró pocos disparos pero sacó el episodio.  

En el noveno, Aloyan se lució, conectó una larga combinación de hasta 4 golpes que entraron limpio en el rostro del nica. El décimo y último round bien pudo ser empate, el ruso y el nica prácticamente estaban muertos físicamente. Terminó el enfrentamiento y la decisión favoreció al campeón, que retuvo el título ante su afición.