•   Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

No le pongan mente a la posibilidad de ver a LeBron James con los Warriors. Eso no va a ocurrir, porque sencillamente la sensatez del comisionado Adam Silver no lo va a permitir. Así que LeBron no está disimulando cuando dice que eso “es una tontería”. Lo que sí es cierto, es que se encuentra muy alterado por el estrepitoso derrumbe de los Cavaliers, perdiendo 12 de sus últimos 18 partidos, y no oculta que podría buscar otro equipo. No hay manera de imaginar eso. Indiana y Milwaukee presionan al inesperadamente debilitado equipo de Cleveland con 31 juegos pendientes, y el favoritismo pretemporada de los Cavaliers para ser finalistas por cuarta campaña seguida, ha sido dinamitado.

Los Warriors siguen siendo respetados, pero cada día que pasa son menos temidos. Aunque tienen el mejor balance de la liga, el equipo de los Rockets de Houston, se encuentra en un crecimiento espectacular, lo que se sospechó desde la firma de Chris Paul. Una certeza, parece ser que James Harden será el más valioso por encima de todos los “Monstruos” que lo rodean. Los Warriors con Curry recuperando su alegre furia y Durant en su punto, han perdido dos de sus recientes tres y, aunque su ventaja zonal sobre los Clippers es gigantesca, están flaqueando con frecuencia, y los Nuggets de Denver, los desnudaron el sábado arrebatándoles un juego, clavándoles 38 puntos en el último cuarto.

¿Veremos una final diferente?

Los Celtics arrancaron a bordo de un Fórmula Uno. La llegada de Kyrie Irving galvanizó al equipo mientras los Cavaliers siguen esperando que Isiah Thomas responda a las exigencias coexistiendo con problemas musculares. Los Celtics perdieron ese ritmo impresionante porque era imposible sostenerlo, pero son el equipo más exitoso de la Conferencia del Este con 38 triunfos, igual que los Rockets, segundos en el Oeste,  solo tres atrás de los Warriors... Sorprende ver al Thunder de Oklahoma trabándose tanto. Su racha de ocho victorias hizo pensar que la tripleta Westbrook, George y Anthony, podría proyectarse vertiginosamente, pero cuatro derrotas consecutivas, los han regresado al campo minado de la inseguridad.

La final Warriors-Cavaliers, que todos dibujaron desde antes de levantarse el telón, no solo no es nada seguro, sino que las dudas sobre los de Cleveland se han multiplicado. A esta altura, una final Rockets-Celtics está tomando forma, pendientes de lo que sería el duelo del año: los siete juegos Warriors-Rockets por el banderín del Oeste. Todo esto por supuesto, inyecta mayor intriga al cierre de temporada y al desarrollo de los Play Offs. Como siempre, independiente de las piedras extrañas que aparezcan en el camino, la postemporada de la NBA será electrizante, y más interesante si la final la protagonizan otras caras. Eso refresca, y es saludable. ¿No lo creen?