Jorge Eduardo Arellano
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Para El Nuevo Diario
Miami, Florida
Gran expectativa causó la tan mencionada lista del ex senador George Mitchell. Antes de la conferencia de prensa pactada para las dos de la tarde del día trece de diciembre, ya se mencionaban nombres que aparecerían en dicha lista, incluso en República Dominicana había más interés por esta lista que por la tormenta sub tropical “Olga”, formada fuera de la temporada ciclónica que golpeaba fuertemente a la población dominicana.

El mundo del béisbol esperó por este informe con muchas ansias, las investigaciones independientes por más de veinte meses conducidas por este ex senador demócrata tuvieron un costo de 25 a 60 millones de dólares, los cuales fueron utilizados para pagar la consecución de la información de todos aquellos que quieren preservar la integridad del juego.

Alrededor de 700 personas fueron entrevistadas, de las cuales 550 eran jugadores, coaches, asistentes e incluso los jóvenes que asisten a los jugadores dentro de las casas club de cada equipo fueron interrogados por los responsables de esta investigación.

En todo el territorio americano, en Canadá y en República Dominicana se escudriñó para buscar los nombres de todos los peloteros que habían utilizado anabólicos prohibidos por las Grandes Ligas.

Más de ochentas nombres de jugadores conocidos fueron relacionados con el consumo de esteroides y otras sustancias ilícitas, a fin de elevar su rendimiento físico dentro del terreno del juego.

Pero los nombres que más impactaron fueron: los del siete veces ganador del premio Cy Young y futuro miembro del Salón de la Fama, Roger Clemens, y el de su amigo personal Andy Pettite, quien a mi punto de vista se puso los pantalones y admitió haber usado hormona de crecimiento humana para recuperarse rápidamente de una lesión en el codo de lanzar (muy buen pretexto).

Varios de los mencionados en dicha lista incluyendo al mismo Clemens se pronunciaron rápidamente a través de sus abogados, negando el haber usado los anabólicos y argumentando que estas investigaciones no tenían ninguna validez, por cuanto el simple hecho de haber sido mencionados en los interrogatorios del ex senador Mitchell no son ápice para inculparlos. La investigación realizada por la comisión se basó en muchas suposiciones, en ligeras sospechas, en muchos yo creo y en muchos rumores, es decir, que la mayoría de los mencionados podrán defenderse y será el tiempo el que se encargará de juzgar a los que realmente engañaron al fanático.

Si tomamos en cuenta el bajo porcentaje de los jugadores hispanos involucrados en el uso de anabólicos, podemos deducir que los nuestros realmente han demostrado con el guante y la pelota que valen por la alimentación criolla, como lo es el arroz con frijoles, la yuca y el plátano.

Los hispanos mencionados en la lista fueron: Marvin Bernard, Miguel Tejada, Rafael Palmeiro, José Canseco, Bobby Estalella, Benito Santiago, David Seguí, Josías Manzanillo, Fernando Viña, Ismael Valdez, José Guillén, Juan González y Alex Cabrera, estos dos últimos no aparecen en la lista, pero fueron mencionados en las páginas 96 y 94 de dicho texto.

Indiscutiblemente muchos esperaban otros nombres. Creó tanta expectativa y mucha ansiedad el llamado “Informe Mitchell” que sacudió las bases del deporte en la sociedad americana.

A partir de esta fecha el béisbol de las Grandes Ligas estará bajo la lupa en busca de las sustancias prohibidas, lo cual redundará en la calidad del espectáculo.