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No he votado por Daniel Ortega, pero eso no me impide reconocer el mayúsculo apoyo que le ha ofrecido al deporte pinolero, en diferentes formas. No hay forma de cuestionar a la Asociación de Cronistas Deportivos que preside Moisés Ávalos, por dedicarle el acto de premiación que se realizará esta noche en el Hotel Crowne Plaza. En el sector del deporte, Daniel ha sido un gobernante para todos los nicaragüenses, sin excepciones. Y eso es bueno, porque de alguna manera, lo familiariza con una sensación que sería más satisfactoria, estirando la cobertura hacia todos, en todo. Es obvio que tiene tiempo, solo necesita estimular sus ganas de hacerlo. Desde ese punto de vista, lo de hoy, es saludable.

Un grueso paquete

Su respaldo abierto a los Juegos Centroamericanos, el más grande evento deportivo organizado en el país; la construcción de instalaciones que escapaban a nuestra imaginación y de la cual nos enorgullecemos todos, incluso quienes no pensamos como él; esa atención a la juventud alegre y bullidora que trata de dibujar un futuro alentador; facilitar el acceso a ser testigos por televisión de los grandes espectáculos que ofrece el deporte en la redondez del planeta; ser soporte de la mayoría de iniciativas, no solo en el deporte casero, sino para el montaje de torneos internacionales, obligan por merecimiento –como diría Confucio- al reconocimiento que se le hará esta noche.

Ser ovacionado por un auditorio no acondicionado, podría hacerle sentir, que puede atreverse a abrirle espacio a todos los sectores, sin inhibiciones. Imaginación mía. Digo podría, considerando la utilidad que el deporte puede proporcionar en esa dirección. Poco a poco, mientras ha estado estableciendo relación más directa con todos a través del deporte, Daniel debe haber estado reflexionando sobre algunos de esos aspectos. Fidel en Cuba y Chávez en Venezuela, apasionados por los deportes quizás de nacimiento -una ventaja sobre Daniel que se fue contagiando mientras maduraba en el poder-, no lo hicieron, pero  lograron a través del deporte, reconocimientos sin ir más allá como se necesitaba. Daniel puede interesarse por tener una idea más clara y precisa, sobre los planes de desarrollo de nuestro deporte, para poder separar lo real de lo ficticio.

Suma de esfuerzos

Tanto Emmett Lang en el Comité Olímpico, con quien Daniel ha cultivado una amistad consistente desde la chavalada y en prisión, como Marlon Torres en el Instituto de Deportes, y obviamente Fidel Moreno movilizando los proyectos de instalaciones deportivas hacia delante, se han convertido en pilares fundamentales para darle forma al estelar momento de atención al deporte que estamos viviendo. Con los cimientos listos, la tarea de engrandecer el rendimiento más allá del discreto nivel Centroamericano, dependerá del impulso que se le proporcione a la elaboración de planes de desarrollo apropiados, capacitación de entrenadores, una atención a los atletas como la que recibieron en los años 80, garantizar la inversión para el fogueo requerido, y la suma de esfuerzos. Nunca antes se vio tanto apoyo gubernamental bien orientado al deporte nacional. Queda pendiente la elevación de nuestro nivel de competencia, eso que se mide por medio de tiempos y marcas.