•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Bismarck “Pastelito” Alfaro, el boxeador que en su momento llegó a ser considerado una promesa de este deporte en Nicaragua, volvió a los primeros planos a nivel nacional, no por subirse a un ring y ganar un título mundial, sino por defender a una mujer que era golpeada por un hombre de identidad desconocida, a quien el púgil se enfrentó a los golpes para que este dejara su ataque sobre la fémina en el mercado Iván Montenegro. 

En los gimnasios de boxeo y en el mercado, Alfaro es un personaje popular por su pasado como boxeador y también por vender pasteles de excelente calidad todos los días. No obstante, tras el incidente que se viralizó a través de un video en las redes sociales y en los medios de comunicación, “Pastelito” volvió a la fama, la que quizás no durará mucho tiempo, pero el muchacho quiere aprovecharla para ayudar a su familia.

“Pastelito” vive un drama en su casa. En el 2014, su mamá Gertrudis Jarquín (67 años), sufrió un derrame cerebral, el cual la mantiene postrada en una cama prácticamente sin movilidad, dependiendo de la ayuda de sus hijos. A eso se sumó una grave enfermedad de su sobrina Marina Saraí (17 años). La joven padece lupus, su cuerpo cambió radicalmente, está muy delgada y necesita de forma urgente un tratamiento médico profesional.

“Pido la ayuda del presidente Daniel Ortega, la necesitamos, se nos han juntado las cosas negativas, mi mamá está en cama, ella medio habla, razona. Pero a mi sobrina le detectaron lupus y está en una etapa terminal, se la detectaron tarde, ahora está muy delgadita. Necesito ayuda para el tratamiento de ella porque es caro, se nos está muriendo”, cuenta Alfaro con sus ojos vidriosos, tratando de evitar que las lágrimas rueden sobre sus mejillas. 


Necesidad lo llevó a AMM

Retirado del boxeo desde hace 5 años, después de que la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop) lo suspendiera tras decidir incursionar a las artes marciales mixtas (AMM) en el 2014, en ese año la necesidad llevó al púgil a competir en un deporte de patadas y llaves, con el fin de ganar más dinero para ayudar a su madre. “El estadounidense Brian Green me ofreció mil dólares por mi primera pelea, la gané. Luego enfrenté a Danny Erazo, me dio 400, perdí, me robaron los jueces”, relata. 

“No me gusta pedirle nada a nadie, siempre he trabajado fuerte para salir adelante, pero la ayuda que estoy solicitando ahora es al presidente, es por el tratamiento de mi sobrina. Lo de mi mamá es algo cerebral, solo Dios me la puede levantar. Eso sí, mi madre necesita pámperes, algunas cositas y la situación económica no nos da”, explica. 

¿Cómo hace Alfaro para ayudar a su madre? El púgil vende pasteles, alimento que aprendió a preparar gracias a las enseñanzas de su progenitora. “Pastelito” trabaja en doble jornada, de 8 a 12 del mediodía y la segunda ronda comienza desde las 2:00 de la tarde hasta que la pana quede vacía.  

“Ahora estoy vendiendo más pasteles después del incidente en el Iván Montenegro. Por ejemplo, en el viaje de la tarde estaba vendiendo 500 córdobas, ahora eso se incrementó casi al doble, gracias a Dios me está yendo bien, me siento agradecido con las personas que me compran en el mercado Iván Montenegro y Roberto Huembes”, asegura. Actualmente, Marta Toruño, hermana del Alfaro, enfermera de profesión, está cuidando a doña Gertrudis y a Marina, no obstante, ella tendrá que viajar a Panamá, donde reside y trabaja para enviar dinero a Nicaragua y ayudar en los gastos.

Alfaro todavía mantiene la ilusión de regresar a un ring aunque sea una vez más. Dice que ha tocado las puertas de la Conibop para que le retiren la sanción, pero no ha recibido una respuesta positiva. “Gano más vendiendo pasteles que peleando, pero si quería seguir en el boxeo era por amor”, afirma.

Bismarck peleó por última vez el 30 de noviembre del 2013. Óscar Sánchez/END

Fue escalera 

Desde noviembre del 2008 hasta marzo del 2010, Alfaro tomó la mala decisión de irse a Europa, donde peleó en diversas categorías, corriendo el riesgo de recibir un mal golpe. Siendo un boxeador 118 libras, se enfrentó a púgiles de 147, una locura total. “Me pagaban poco en Nicaragua, por eso fui boxeador de escalera, llegué  a enfrentar boxeadores de 147 libras, por ganar dinero me jodí mi carrera. No gané mucha plata, me robaban la mitad, tal vez ganaba 3,000 mil euros y me arrancaban la mitad”.

“Pastelito” recuerda con nostalgia los dos primeros combates con José “El Brillo” Gutiérrez. Perdió la primera por nocaut en septiembre del 2006. Tres meses después, Alfaro se sacó la espina, venció a Gutiérrez por la misma vía. Ahora son amigos, de vez en cuando se encuentran, se saludan y se cuentan los problemas que viven cada uno.

Bismarck peleó por última vez el 30 de noviembre del 2013. Fue precisamente contra “El Brillo”. El resultado fue un “No Contest” (Anulado). Un choque de cabezas dejó sin decisión el pleito. Un año después incursionó a las artes marciales mixtas. Solo hizo dos combates y nunca más subió a un octágono. Su récord profesional en el boxeo fue de 13 victorias (5 nocauts) y 17 derrotas.