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El valiente y eficiente Getafe, mostrando una voluntad indeclinable y fe inquebrantable en su capacidad de contención, le robó al Barcelona su conocido libre albedrío, neutralizó su creatividad, inutilizó todo lo que intentó Messi, y le sacó dos puntos del cofre al Barcelona, forzándolo a un empate 0-0 en su propia guarida, el Nou Camp. Los jugadores del equipo azulgrana, se movían bien, sin grillos en sus pies, pero sin poder abrir espacios en el último cuarto de cancha, tan bien custodiado por Guaita y sus compañeros de retaguardia, que manejaron con firmeza la consigna de “no pasarán”, dándole forma a ese 0-0.

Muro inexpugnable

Ninguna excusa en el Barsa por las ausencias de Piqué y Umtiti, porque el debutante como titular Yerry Mina y Digne resolvieron por el centro frente a las posibilidades de contragolpe del Getafe, y aunque no abrió Iniesta, estaban Jordi, Coutinho, Suárez, Alcacer, Sergi Roberto y Messi, con Rakitic en movimiento y Busquets  con la batuta desde atrás. El mayor mérito se le tiene que adjudicar al Getafe, con una defensa flexible, mordedora, capaz de multiplicarse en cierres, intercepciones y recorte de triangulaciones y paredes. Damián se vio agigantado, y Bruno siempre activado, obligado a ciertas acciones revestidas de brusquedad. Ellos fueron pilares, con Djene y Antunes, completando el muro del fondo, mientras Arambarri y Faycal, peleaban en la recuperación y rápida proyección para las contra-ofensivas. Utilizando presión alta y estorbo permanente en todos los sectores, ni se percató el Getafe de la abrumadora posesión de balón azulgrana. Que importaba que tuvieran la pelota, si finalmente parecían no tenerla. 

Gol anulado a Suárez

El Barcelona con el balón, trazando todo tipo de figuras geométricas, pero carente de profundidad. En el intento de proporcionar un poco de claridad en el tránsito por el medio campo, una de las características esenciales del Barsa, Messi decidió retroceder para tratar de abrirse paso entre faltas. El empujón de Bruno en el área, pareció penal, pero el gol de Suárez con esa aparición oportuna delante de la barrera, fue bien anulado por un off side, que podría haber confundido al árbitro, pero eso no ocurrió y fue señalado sin titubeos. El momento de más tensión para los 75 mil, multitud recortada en el Nou Camp, fue el tiro libre de Antunes contrarreloj, con el árbitro listo para el silbato final. Un trallazo que pasó por encima del travesaño, muy ajustado, arrancando algunas uñas de la mano derecha de Ter Stegen. La puñalada había sido evitada, pero no la pérdida de los dos puntos que le permite al Atlético acercarse a siete, lo cual, tiene significado.

Así como el resurgente Real Madrid mostró colmillos en su rotundo triunfo por 5-2 sobre el Real Sociedad, el Barcelona se trabó al ser anulado en la zona roja de las definiciones resignándose a ese acerado 0-0. Señales distintas enviadas al PSG por parte de la Armada Blanca, y al Chelsea que espera por los azulgrana; de temor para el equipo francés, y de aliento para el inglés. Naturalmente nada de eso es definitivo, pero de cualquier manera, constituyen advertencias sobre lo que puede esperarse, utilizando las teorizaciones, que son tan distraídas.