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Al concluir la edición anual del Foro Económico Mundial, realizada del 23 al 26 del pasado mes, en Davos, Suiza, su resultado no sorprendió a nadie. Sin embargo, hubo menos retórica populista y proteccionista de parte de Estados Unidos. La presencia del presidente Donald Trump fue un espectáculo político adicional. 

El Foro fue creado por iniciativa del economista alemán Klaus Schwab (1971). Las primeras sesiones dedicadas al desarrollo económico de Europa Occidental, paulatinamente amplió su agenda, incluyendo temas de otras regiones, expandiendo su óptica hacia el comercio mundial.

Siete féminas inauguraron el Foro: Chistine Lagarde (directora general Fondo Monetario Internacional), Isabelle Kocher (directora Grupo Engie), Sharam Burrow (secretaria general Confederación Internacional de Sindicatos), Erna Solberg (primera ministra de Noruega), Fabiola Gianotti (directora general Organización Europea para el Análisis Nuclear), Ginni Rometty (directora IBM) y la activista india Chatma Sinha.

El evento abrió con una agenda conteniendo de las principales problemáticas del mundo y sus perspectivas de desarrollo económico. Más de mil expertos fueron consultados para elaborar el “Informe de riesgos globales”, sobre las amenazas al futuro global. Consideran que las catástrofes medioambientales son el peor peligro, le siguen las amenazas de ciberataques y robo de datos en Internet; y por último el aumento de la desigualdad.

Asistieron jefes de Estado y de Gobierno, casi todos los líderes de la Unión Europea, entre ellos Jean-Claude Juncker (presidente Comisión  Europea “CE”), Ángela Merkel (canciller de Alemania) y Emmanuel Macron (presidente de Francia).

América Latina estuvo representada por Maurico Macri (Argentina), Juan Manuel Santos (Colombia), y Michel Temer (Brasil). De Norteamérica, Donald Trump (Estados Unidos). También concurrieron más de 3,000 participantes de 110 países del mundo político y empresarial.

Tras bambalinas llevan a cabo lo que muchos analistas denominan “la cara oculta”, donde los principales empresarios y líderes mundiales realizaron reuniones privadas en lugares reservados por las empresas.

Diversas organizaciones denuncian que los hoteles más caros de la zona albergan pomposas fiestas nocturnas en las que las mayores compañías del mundo no escatimaron gastos para sus invitados.

La organización Greenpeace, en su afán de destacar la responsabilidad de las empresas con el medioambiente, instaló en Davos una estatua de Temis (diosa griega que simboliza la justicia) de aproximadamente seis metros de altura. Esta ONG apunta a compañías como Exxon, Monsanto o Total, estimando que se lucran de vacíos legales. Oxfam denuncia la inequidad existente en la distribución de la riqueza, recordando que el 1% de la población posee el 82% de la fortuna global. 

En la apertura del foro de Davos (Suiza), los primeros ministros de India (Narendra Modi) y Canadá (Justin Trudeau), defendieron la globalización. En su discurso inaugural, Modi expresó: “las fuerzas del proteccionismo están levantando cabeza frente a la globalización”. Planteó que su intención es evitar la globalización y revertir su curso natural. Trudeau aseguró que para evitar las críticas al libre comercio: “tenemos que poner las preocupaciones y el bienestar de nuestros ciudadanos ordinarios en el centro”.

Confirmando los temores proteccionistas que muchos denuncian en Davos, Estados Unidos anunció aranceles a los paneles solares importados de China y a las lavadoras industriales de algunos países asiáticos.

Winnie Byanyima (directora de Oxfam) expresó a la AFP que: “Las desigualdades están fuera de control”. Se observó que el 82% de la riqueza mundial creada el año pasado fue a parar a manos del 1% de los más ricos, siendo las mujeres pobres las menos beneficiadas del crecimiento económico.

Una encuesta publicada por la auditora PwC, revela que el optimismo entre los empresarios subió a niveles récord, develando que el 57% de los directivos de todo el mundo, espera la consolidación del crecimiento en los próximos meses.

Davos estuvo colmado de todo tipo de seminarios sobre temas económicos sociales y tecnológicos, las consecuencias de las “fake news”, e implicaciones de inteligencia artificial para el mundo laboral, bajo el lema: “Creando un futuro compartido en un mundo fracturado”.

Los jefes de la industria, billonarios y empleadores de miles de personas en el mundo, abordaron brevemente “la desigualdad”; todos manifiestan preocupación pero nadie habla de las políticas necesarias para reducirla.

El presidente del Foro, Klaus Schwab, elogió a Trump, lamentando que su “fuerte liderazgo” fuese blanco de “prejuicios e interpretaciones tendenciosas”, felicitándolo “por la histórica reforma tributaria aprobada el mes pasado, disminuyendo en gran medida la carga impositiva de las empresas estadounidenses”. Según The New York Times, ante tales declaraciones los miembros de la audiencia abuchearon a Schwab por servil y oportunista.

*Diplomático, jurista y politólogo.