Edgard Tijerino
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NUEVA YORK
¡Cómo golpea lo inesperado, sobre todo cuando desemboca en lo trágico! ¿Quién iba a sospechar, que pese a las ausencias de Alex Rodríguez y Xavier Nady, el nuevo y fulgurante Yanqui Stadium, se convertiría en “La casa de los horrores”?
Después de presenciar dos apaleadas, la del juego inaugural con el bullpen en llamas, y la sufrida el sábado, con Chien Ming Wang viendo su brazo derecho convertido en cenizas durante una ofensiva india de 14 carreras en el segundo inning, los Yanquis atraviesan por una crisis de escepticismo y depresión, que el público hubiera deseado pagar por no ver.

¡Qué pesadilla! Los Indios enviaron al plato a 17 bateadores contra Ming Wang y el relevista debutante Anthony Claggett, que realizaron 69 disparos durante 37 minutos, soportando 13 hits que produjeron 14 carreras. Desde 1925, cuando los Tigres hicieron erupción con 13 carreras en el sexto inning, los Yanquis no habían sido agredidos tan estrepitosamente, como en esta derrota por 22 a 4.

En medio de la catástrofe, lo más preocupante es, lo que hemos estamos viendo del taiwanés Wang durante sus tres aperturas con hundimientos. Él ha permitido 23 carreras limpias en seis entradas, sumados sus trabajos contra Orioles, Rays e Indios, con 23 hits en contra, ponchando a dos y cediendo 6 boletos, para un tenebroso 34.50 en carreras limpias. Uno se pregunta asombrado: ¿Qué se hizo el pitcher con dos temporadas consecutivas de 19 victorias, antes de 5-0 en el último abril con 8-2 en el 2008, afectado por una lesión?
Aunque Bruney y Rivera se ven fuertes cerrando, el relevo medio ha estado fatal, lo que obliga a los Yanquis a exigir un máximo recorrido de parte de abridores como C. C. Sabathia y A. J. Burnett, y esperar multiplicación de esfuerzos por Andy Pettitte, mientras Joba Chamberlain, trata de ser confiable.

¿Y qué decir de Cody Ransom, el antesalista reemplazo de Alex Rodríguez, sumergido en .139 puntos y parte de un infield hasta hoy poco funcional? Hay tantas intrigas rodeando a los Yanquis como en un argumento de Hitchcock: ¿Regresará Chamberlain al bullpen? ¿Podrán reclamar sitio en el equipo grande, los abridores todavía invictos en Triple A, Phil Hughes, Kei Igawa y Ian Kennedy? ¿Sobrevirá a la intensa presión a que será sometido Alex Rodríguez? ¿Podrá responder ofensivamente Derek Jeter frente a la posibilidad de entrar en declive?, ¿Resurgirá el brazo derecho de Wang? ¿Se sostendrá Pettitte? ¿Se convertirá Xavier Nady en un factor? ¿Podrá el costoso Mark Teixeira conseguir el crecimiento deseado para empujar al equipo?
Por ahora, antes del juego dominical, Nueva York vive un drama con la incertidumbre de sus Yanquis. Es como si el nuevo parque estuviera cubierto de telarañas y el fantasma del Conde Drácula, no el de Babe Ruth, revoloteara burlescamente por sus rincones.