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Una de las grandes atracciones en el campamento de la selección nacional y de los Tiburones del Granada, es la presencia de Everth Cabrera, batallando no por recuperar el tiempo perdido, misión imposible, sino por tratar de reconstruirse lo necesario para seguir siendo útil en un beisbol pequeño, lo cual le inyectará vida. Así que ahí lo tenemos, en pie de lucha, sometiéndose a prueba después de conseguir una recarga de entusiasmo sobre su futuro ahora limitado, aunque él, con un optimismo desbordado, considere viable que puede estirarlo con llamativas pretensiones.

Está batallando

Es posible que Everth, doblando por la curva de los 31 años, estimulándose a sí mismo, se sienta imaginariamente batallando como lo hacía en los campos de adiestramiento de las Grandes Ligas, antes de asombrarnos instalándose como el rey de los robos de base en la Liga Nacional. El hallazgo de los Padres de San Diego, mostrando deslumbrantes facultades defensivas y mejorando poco a poco en el cajón de bateo, parecía estar en ruta hacia un establecimiento en las mayores, cuando en un mal momento, conspiró contra él mismo, además de ser afectado por lesiones, como la actual, en el hombro derecho.

Los nicaragüenses, tan acostumbrados a la escasez, somos acróbatas para estar saltando con la agilidad de un trapecista, entre la ilusión y la esperanza. Somos soñadores como obviamente lo es Everth, y no por culpa del poeta. Ahora, pensando en pequeño estamos deseando verlo funcionar en nuestro beisbol y ser un pilar de la selección y figura tanto en el Pomares como en la Profesional. 

Aquellas señales

Hace un año, lo vimos enviar señales de sobrevivencia con el Bóer y el Chinandega. Ahí, estaba  el infielder de los electrizantes lances, no una aproximación del que vimos con los Padres de San Diego, merecedor de una escogencia para el Juego de Estrellas, sino alguien con una recarga de sus facultades, interesado en mostrar que puede proporcionar apoyo. Se supone que el propósito de Everth, quien apareció por última vez en un line-up de liga mayor con los Orioles el 4 de junio del 2015, jugando el campo corto y disparando un hit en dos turnos, es dejar atrás el oleaje de dificultades en que se vio sumergido dramáticamente sacándolo del juego y continuar en la pelea, sin importar el nivel de competencia.

Como puede observarse, la tarea de Everth, aunque no es titánica como cortar las cabezas de la Hidra de Lerna y sujetar al León Nemea, requiere de un mayúsculo esfuerzo con el soporte de una voluntad inquebrantable. Agradecemos su decisión de incorporarse a nuestro beisbol, de donde salió. Claro que será