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¿Recuerdan los que estaban haciendo ustedes en 1976? Uhhh, 42 años atrás obliga a retorcer la memoria para sacarle jugo: en ese trayecto, entre un oleaje de hechos, envejeció y falleció Fidel, cayó el muro de Berlín, vimos pasar la Perestroika, se produjo aquí una revolución aunque no lo parezca, cambió el mundo con el ataque a las Torres Gemelas, el Internet se adueñó de todo y estamos viendo un Papa argentino. Hey, paremos, mejor no sigamos por ese recorrido zigzagueando entre recuerdos cada vez más borrosos.

Fue en 1976, el año en que Denis Martínez se convirtió en el primer big leaguer pinolero, que se produjo la última vez que Nicaragua derrotó a un equipo estelar de Cuba en el marco de las hoy extinguidas Series Mundiales de Beisbol Amateur. Ocurrió en Cartagena, Colombia, con “El Guajiro” Porfirio Altamirano luciendo inmenso, atravesando exitosamente por múltiples dificultades, para conseguir una blanqueada improbable 5-0, pese a que admitió 11 imparables. Ernesto López se voló la cerca contra el astro Baudilio Vinnent, quien salió por la puerta de atrás del estadio. 

Dos joyas de picheo

Después de dos victorias consecutivas por blanqueos, porque la de Porfirio 5-0 le dio seguimiento al 2-0 registrado por Julio Juárez en 1972, antes del quiebre en la familia del beisbol aficionado mundial, se consiguió otro triunfo ruidoso, el último por cierto, en la Copa Intercontinental de 1981 en Barcelona. No era el equipo A de Cuba, pero el B se mostraba potente y el mérito es incuestionable. Tan es así que Cuba terminó coronándose en ese torneo. En total, seis victorias a lo largo de 83 años –desde 1935- contra equipos cubanos: las conseguidas en los Mundiales de 1940, 1952, 1972 y 1976, aquella del Torneo de la Amistad en Santo Domingo 1972, y la de Barcelona en 1991.  Carlos téller sería el segundo abridor frente a los antillanos.

Desde 1935, cuando el equipo de los Cayasso y Herbie Carter perdió duelos de fuego y candela con los cubanos durante los Juegos CA y del Caribe que se realizaron en San Salvador, vencer al coloso antillano ha sido tan difícil como atravesar ríos de corrientes embravecidas, escalar montañas azotadas por huracanes, tratar de escapar a un estrepitoso alud, o masticar carbones encendidos. Las victorias obtenidas por Jonathan Robinson en 1940, el casi blanqueo del Toro Canales en 1952, más la fabulosa actuación de Julio Juárez en el 72, y la faena del “Guajiro” Altamirano dominando bajo presión en el 76, son cuatro resplandores en Series Mundiales, han estado iluminando nuestros recuerdos mientras se producen cambios generacionales.​

Sánchez traza el plan para retar a Cuba

La hora de Wilson y Téller

El factor clave en tres de esas cuatro victorias ha sido el picheo autoritario. Lo fue el realizado por Canales con ocho ceros, antes de imponerse 6-2; y los blanqueos por 2-0 y 5-0 de Juárez y Altamirano. Es natural preguntarnos: ¿qué tipo de picheo veremos el próximo fin de semana? Ahí están los brazos de Wilton López y Carlos Téller pretendiendo fajarse con un equipo que trae a cuatro bateadores de 400 puntos en la recién finalizada Serie del Caribe y un All Star como Roel Santos, único cubano.

Apenas seis triunfos oficiales nicas en 83 años, incluyendo el 5-4 en el Torneo de La Amistad de 1972 en Dominicana, y el registrado en la Copa de Barcelona, certifican una dieta rigurosa. Aún después de la apertura a los profesionales, con o sin aluminio, Cuba ha sido etiquetado como feroz enemigo y lo sigue siendo, para cualquier equipo. De manera que cuando se trata de enfrentarlos, hay que dormir con las barbas en remojo. ¿Cómo olvidar la resonante victoria obtenida por Jonathan Robinsón en 1940, el casi blanqueo del Toro Canales en 1952, la fabulosa actuación de solo ceros ofrecida por Julio Juárez en el 1972, y la laboriosa y efectiva faena, dominando bajo presión, de Porfirio Altamirano en 1976? Esos cuatro resplandores en Series Mundiales han estado iluminando nuestros recuerdos.

Una falsa impresión

En 1995, la selección pinolera dio un salto brusco hacia los cubanos perdiéndoles el respeto y metiéndolos en terribles complicaciones... Se les ganó en Sao Paulo durante un fogueo alentador, se les acorraló en Edmonton y se les amargó la vida en la Copa de Cuba, y la batalla de 1996 en Atlanta fue erizapelos, pero ellos siempre lograron salirse del hoyo a tiempo y vencer. Creíamos, en esos momentos, haber alcanzado el nivel competitivo y la musculatura suficiente para retar el poderío cubano, pero nos excedimos en optimismo y tales consideraciones se agrietaron.

En 1999, durante los Panamericanos de Winnipeg, vi cómo con la presencia de profesionales la superioridad cubana se veía recortada drásticamente. Sobrevivieron ganando el oro después de perder con Dominicana y Canadá, sin embargo, tengo presente dos sorpresas provocadas por el beisbol cubano en niveles de mayor exigencia, como es haber llegado a la final del primer Clásico en el 2006 y conquistado una Serie del Caribe después de su reincorporación en el 2014.Wilton lópez será el primer abridor en la serie ante Cuba. Bismark Picado/END

Han sobrevivido

Entre el brutal desangre al que ha sido sometido el beisbol cubano viendo escapar hacia el futuro a sus mejores peloteros, muchos de ellos brillando ya en la Gran Carpa, y otros abriéndose paso en las ligas menores, pude ver en acción en el primer Clásico durante el 2006, al valiente equipo que manejó Higinio Vélez con peloteros como Frederich Cepeda, Osmani Urrutia, Alexei Ramírez, Yulieski Gourriel, Eduardo Paret, Ariel Borrero, Yoandry Garlobo, Michael Enríquez, Yunieski Maya, Duaner Sánchez, Vichoandry Odelin, Yodiel Pedroso, Adiel Palma, y otros que retaron al equipo dominicano de Pujols, Encarnación, Tejada y Ortiz, y al de Puerto Rico que reunió a Carlos Beltrán, Bernie Williams, José Oquendo y Ricky Ledee, mostrándolos como sus principales pilares.

Hace unos años, en 1993, antes de ver abrirse espacios, aprovechando un arreglo especial, Cuba se fajó bravamente con los Senadores de San Juan, el flamante campeón profesional boricua debidamente reforzado con big leaguers, y no se sintieron presionados perdiendo apretadamente 4-3 consecuencia de un jonrón de dos carreras de Javier López en el fondo del noveno frente al zurdo Omar Ajete. En 1999, ellos jugaron dos veces con los Orioles sobre media temporada. No estuvo todo el personal de 88 millones de dólares en aquel tiempo del equipo oriol grande, pero en el segundo enfrentamiento en Baltimore, el interés por ver a los cubanos, atrajo legiones de scouts. En el primer juego en La Habana, Conrado Marrero, a la edad de 87 años, lanzó no una, sino varias pelotas de apertura contra Brady Anderson, un bateador de 50 jonrones en las Mayores, ganaron los Orioles 3-2 en 11 tensos episodios, pero fueron vencidos claramente en la revancha. 

El fin de semana, la selección cubana modelo 2018 enfrentará a la de Nicaragua con el material disponible. El público está agitado, los boletos han volado y la expectación es mayúscula, como si no se tratara de juegos amistosos.