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Ramiro “Junior” Blanco dio la impresión de haber llegado con el tiempo medido a su compromiso ante Moisés Olivas, al que venció por nocaut técnico en el tercer asalto de una reyerta pactada a ocho, exhibiendo una marcada superioridad. Los estelaristas de la velada –que organizó este viernes la empresa Búfalo Boxing en el turístico Puerto Salvador Allende– no hicieron round de estudio, conscientes de que tuvieron suficiente tiempo para analizar las virtudes y debilidades de su contrario y se lanzó el uno sobre el otro desde el primer campanazo. 

Como estaba escrito en el librero, Blanco se paró en el centro del ring a intercambiar golpes con Olivas, peleando en corta distancia para evitar que su oponente aprovechara su mayor alcance. El apodado “Junior” se metió en su zona de confort y arrastró a Olivas al sitio donde quería, para comenzar a minarlo con ganchos al hígado, mientras alternaba con rectas de derecha que casi siempre acabaron explotando en el rostro de su oponente.

Eso sí, Blanco no estuvo exento de apuros, pues en el propio primer asalto Olivas hizo sentir su pegada, conectándole un derechazo a la mandíbula que lo hizo retroceder, aunque no lo amilanó. De inmediato “Junior” hizo los ajustes necesarios en su defensa, manteniendo la guardia arriba y ejecutando contragolpes con combinaciones de hasta cinco golpes. El asalto fue claro a favor de Blanco, quien pese a no estar en su peso habitual, se mostró cómodo.

En la segunda vuelta, Blanco volvió a tomar la iniciativa, como con prisa de ponerle fin al pleito. Arriesgó más que en el round anterior, metiéndose en el intercambio de una forma casi suicida, exponiéndose a que Olivas lo sacara de balance con un solo golpe, pero su propuesta tenía una justificada razón: se percató que sus golpes al hígado habían surtido efecto en la humanidad de su oponente y que Olivas ya no conectaba con la misma potencia.

Con la confianza a tope y la tranquilidad de ver a su rival reducido, Blanco salió en el tercer asalto como una máquina de tirar golpes, repitiendo las combinaciones de ganchos al hígado y recta al rostro de su rival con las que inició el combate, llevándolo a una esquina hasta doblegarlo con una derecha a la zona hepática, cuando el cronómetro marcaba 1:50 minutos. El réferi realizó el conteo de protección a Olivas, quien se levantó dispuesto a continuar, pero su esquina consideró que había sido suficiente y paró el combate.

Deseo la revancha ante Mejía

Apenas acabado el pleito, “Junior” ambientó su deseo de enfrentar por segunda ocasión a Alexander “Popeye” Mejía, quien el 29 de julio del año pasado le endosó su primera derrota a nivel nacional, en un pleito ajustado y digno de repetirse. “Quiero la revancha contra “Popeye” Mejía, para demostrar quién es el mejor en las 122 libras. Lo estoy esperando, no importa el tiempo que se tome, quiero desquitarme de la derrota que me propinó”, manifestó Ramiro, quien mejoró su balance a 17 triunfos, 10 por la vía del nocaut, 3 empates y 2 reveses.

Sobre lo mostrado ante Olivas, el púgil capitalino aseguró que: “Venía preparado para toda la ruta, pero gracias a Dios resolví la pelea temprano. Desde el segundo round lo puse mal, lo miné con el golpeo abajo y se resintió, hasta pude acabarlo en ese asalto, pero lo salvó la campana. En el tercero salí decidido, confiando en mi preparación y pude hacerlo caer”, analizó. Asimismo, destacó la valentía de su oponente para fajarse.

Por su parte, Olivas, oriundo del municipio de Ciudad Sandino, dio todo el crédito a Blanco, demostrando el verdadero espíritu deportivo. “No me esperaba esto, soy un peleador de pegada, pero me minó y le resultó. Fue una buena experiencia enfrentar a un rival como él (Blanco), espero que vengan otras peleas similares. Mi respeto para Ramiro, es un gran peleador”, aseveró Moisés, quien dejó su récord en 12 victorias, 6 por la vía del cloroformo y 10 reveses.

 Otros combates

En la pelea semiestelar de la función, Yordan Escobar se impuso por decisión unánime sobre Juan Munguía, en una pelea que se extendió al límite de ocho asaltos y cumplió con las expectativas. Por su parte, Josué Varela superó por la vía del nocaut a Pablo Mendoza, despachándolo en el quinto asalto de un combate pactado a seis. Luis Lacayo noqueó en tres rounds a Juan Centeno. Harvyn Calero venció a Wesling Polanco y Jonathan Blass superó a Hernán Martínez, por sendas decisiones.