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Durante 15 minutos, entre el 49 y el 64, los goles de Ramos, Asensio y Cristiano, hicieron temblar el estadio Benito Villamarín, volteando espectacularmente ese 1-2 adverso, que estaba agigantando al esforzado y valiente Betis. Las vigas parecían desprenderse mientras los clavos saltaban desesperados. Sin embargo, cuando esa ventaja de 4-2, fue recortada por el gol de Sergio León en el minuto 85, recibiendo un gran trazado del dominicano Junior Firpo, y con solo 8 minutos –incluyendo los tres de reposición- para buscar el milagroso empate 4-4, a distancia, todo Madrid cruzando dedos y masticando uñas, se cubrió con un manto de preocupación. Fue entonces que el gol de Benzema en el 92, recién ingresado, tomando una pelota enviada por Lucas Vásquez desde la derecha, sepultó al agitado Betis 5-3, embotellando la amenaza.

Un duelo ruidoso

Un partido de 8 goles, algo más que entretenido, porque prevaleció la intensidad entre lo intrigante, y la angustia agrandada por el 4-3 estaba apretando el final, hasta el gol de Benzema, de sencilla definición con derecha detrás del punto penal, pero clarificador, y sobre todo, tranquilizante. El Real Madrid exhibiendo su pólvora y su voracidad en ese empeño titánico cuesta arriba, separado 17 puntos del Barcelona, pero con un partido pendiente a realizarse esta semana, se ve extramotivado por su proyección en la Champions, buscando su título número 13 y el rescate de una temporada sorprendentemente oscurecida por tropiezos fuera de la imaginación. La pérdida de Marcelo por lesión, afectó flexibilizar el juego por la izquierda, pero al otro lado, Carvajal consiguió suficiente presencia, y su entrega al encendido Asensio para el tercer gol, adquirió una gran importancia.

Se considera que el Real Madrid queda muy expuesto atrás, pero es un riesgo que debe correr un equipo de tanta ofensiva, más intensa todavía cuando están Modric y Kroos. Demostrado está que en cualquier escenario, venir desde atrás, es una tarea que el equipo de Zidane realiza con confianza, determinación y eficacia, incluso contra reloj. Su agresividad es exuberante y su armamento letal. Cuando cada atacante es una amenaza tan seria, el peligro se multiplica por todos lados. El crecimiento de Asensio, los aportes de Lucas Vásquez, la utilidad de los ingresos de Isco, le permiten a Zidane utilizar cualquier cambio, para fortalecerse. Benzema entra por Cristiano en busca de recuperar algo de la confianza perdida, y responde cuatro minutos después con un gol, muy parecido en la definición, al tercero marcado por Asensio, en tanto Isco reemplaza a Bale y muestra su utilidad.

Los ocho goles

El gol de apertura es un cabezazo de Asensio sobre un centro bajo, en el minuto 10. Una seria advertencia. Pero el Betis, tratando de conseguir la orientación requerida, responde en el minuto 33 con el remate de cabeza realizado por Aissa Mandi golpeando un centro al área del Joaquín, y estremece las tribunas con el disparo rasante del dominicano de casi 22 años Junior Firpo, que Keylor apenas desvía y Nacho termina de empujar a las redes en una jugada desesperada por una correcta intercepción de balón. El Real Madrid atrás 2-1con el atrevimiento del Betis intensificándose. 

En el regreso, la pelota que Ramos elevándose con el resorteo y el giro de cuello que lo caracteriza, empata 2-2 en el minuto 49; después, Asensio destapado entre el área, remata con izquierda mostrando su clase, un pase raso de Carvajal para adelantar al Madrid 3-2, y Cristiano en una rápida maniobra de quiebre y disparo de derecha potente, aumenta 4-2 en el 64. Así que en 15 minutos, el Real Madrid tenía contra las cuerdas al Betis. El gol de Sergio León por la derecha rematando un largo y preciso trazado del dominicano Junior Firpo, estrecha la diferencia 4-3, obliga a sentarse a la angustia para los últimos minutos, pero el gol de Benzema, recibiendo de Lucas Vásquez, sella la pizarra 5-3. La voracidad del Real Madrid, está de regreso.