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Con el 23 de marzo reservado para su regreso en el Hard Rock Hotel en Miami, Florida, a Carlos “Chocorroncito” Buitrago solamente le faltaba conocer el rival. Su manejador Ricardo Rizzo no le dio muchas vueltas al asunto y le consiguió a un tipo que ya conoce, con su carrera en pleno descenso y sencillo para que el nica lo resuelva  y recupere confianza, tras el nocaut sufrido ante el japonés Hiroto Kyoguchi en diciembre.

Buitrago enfrentará al mexicano Felipe “Panterita” Rivas, un púgil de 34 años con balance negativo de 17 victorias (11 nocauts), 19 derrotas y 4 empates. La primera vez que enfrentó al “Chocorroncito” fue el 12 de agosto de 2011, precisamente en Miami, donde Carlos hacía su debut en Estados Unidos. De hecho, tras ese enfrentamiento ante el mexicano, el púgil nica no regresó a Norteamérica.

En los últimos años, “Panterita” prácticamente ha estado en reposo, retirado del boxeo, dedicándose a otras labores. En el 2017 solamente hizo un combate, perdiendo ante César Díaz por decisión unánime el 1 de abril en Las Vegas. 

Este es el primer peldaño de Buitrago para intentar realzar su carrera, afectada seriamente por cuatro oportunidades de título mundial echadas al cesto de la basura. Tiene la fortuna de contar con un hombre como Rizzo a su lado, de lo contrario hoy estaríamos hablando de un púgil con pocas esperanzas de resurrección. 

Posibilidad latente  

Rizzo, quien estuvo en Nicaragua la semana pasada durante tres días, dijo que este año Buitrago volverá a disputar título mundial, ese cetro podría ser el de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), categoría 108 libras. “Hasta podría pelear en Nicaragua, pero igual, no importa el lugar, lo que puedo asegurar es que Carlos peleará campeonato este año por quinta vez en su carrera”, indicó el concertador internacional.

Buitrago tiene un récord de 30 victorias (17 nocauts), 3 derrotas y 1 empate. Con 26 años todavía dispone de tiempo para restaurar su carrera, no obstante, si no pone más enfoque y determinación el resultado seguirá siendo el mismo, chocando una y otra vez contra la pared del fracaso.

“Las cosas serán muy diferentes en 108 libras. Insisto que el peso era un problema serio para mí, me debilitaba muchísimo. Sé que he fallado cuatro veces, pero eso no me va a detener a seguir luchando por mi sueño, todavía mantengo vivo el deseo de ser campeón mundial”, dijo Buitrago.