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Urgido de un apoyo económico para ayudar a su madre doña Gertrudis Jarquín (67 años), quien sufrió un derrame cerebral hace 4 años, el que la tiene postrada en cama, y a su sobrina Marina Saraí, una joven de 17 años que padece lupus en su etapa terminal, el boxeador Bismarck “Pastelito” Alfaro contó hace un par de semanas el drama que vivía en su hogar, solicitándole una ayuda al presidente de Nicaragua, comandante Daniel Ortega Saavedra.

La noticia que se regó como pólvora tuvo un impacto superlativo en las redes sociales. Pero hubo una persona en particular que se pronunció públicamente para mostrarle su apoyo al “Pastelito”, ese fue Rosendo Álvarez, el dos veces campeón mundial, quien gestionó la atención médica para el boxeador. La influencia de Rosendo dio resultado. El Gobierno a través del presidente Ortega escuchó el clamor del muchacho y le extendió su mano. 

“Le pedí a Dios la dirección para gestionar con el director del hospital de la Policía Nacional, comisionado general Julio Paladino, que se le brinde la atención médica necesaria a la mamá y sobrina de Bismarck. Recibí la orden y autorización de nuestro presidente Daniel Ortega Saavedra, el más humano y generoso que ha gobernado en toda la historia de Nicaragua”, dijo Álvarez a través de un comunicado que compartió a los medios de comunicación. “Solo nos toca agradecer a nuestro buen gobierno por su generosidad y apoyo a los deportistas pobres de nuestra nación”, agregó. 

Por su parte, Alfaro dijo: “Me siento agradecido con Dios por escuchar mis oraciones. Le doy gracias a Rosendo por tocar puertas al presidente Daniel, quien escuchó mi petición de atención médica para mi madre y sobrina. También le agradezco al director del hospital Roberto Huembes”.

Escándalo le sirvió

Alfaro, el boxeador que en su momento llegó a ser considerado una promesa de este deporte en Nicaragua, volvió a los primeros planos a nivel nacional, no por subirse a un ring y ganar un título mundial, sino por defender a una mujer que era golpeada por un hombre de identidad desconocida, a quien el púgil se enfrentó a los golpes para que este dejara su ataque sobre la fémina en el mercado Iván Montenegro.

A través de ese escándalo, Alfaro encontró la puerta para contar el drama familiar que vive y encontró la respuesta que tanto esperaba. “Mi mamá está en cama, ella medio habla, razona. Pero a mi sobrina le detectaron lupus y está en una etapa terminal, se la detectaron tarde, ahora está muy delgadita. Necesito ayuda para el tratamiento de ella porque es caro, se nos está muriendo”, contó “Pastelito”.

¿Cómo hace Alfaro para ayudar a su madre? El púgil vende pasteles, alimento que aprendió a preparar gracias a las enseñanzas de su progenitora. “Pastelito” trabaja en doble jornada, de 8 a 12 del mediodía y la segunda ronda comienza desde las dos de la tarde hasta que la pana quede vacía. Bismarck peleó por última vez el 30 de noviembre de 2013. Su récord profesional en el boxeo fue de 13 victorias (5 nocauts) y 17 derrotas.