•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cuando se le preguntó al leonés Julio Juárez cuál es el mejor recuerdo que conserva de su victoria ante Cuba, 46 años atrás, en el Mundial de Beisbol en el viejo estadio Dennis Martínez, el legendario exlanzador afirmó que era la ovación que recibió de los aficionados nicas. Aquella imagen de diciembre de 1972 la revivió ayer en el nuevo estadio nacional Dennis Martínez, cuando se encargó de realizar el primer lanzamiento, previo al arranque del juego entre las selecciones de Nicaragua y Cuba.

Tras el lanzamiento, el expícher fue ovacionado tal como sucedió en aquella noche del 72 en el viejo coloso. Como un atleta que pasa la antorcha a los más jóvenes, el leonés entregó la estafeta para que las nuevas estrellas se escriban su nombre en la historia ante el mismo rival que él mismo se dedicó a derrocar y, como último homenaje de una noche gloriosa, en la pantalla del estadio se proyectó un video con aquel último out de la tropa cubana ante Julio Juárez.

Desde muy temprano los aficionados llegaron al estadio, para presenciar un partido de alto nivel, una serie que no se daba en territorio nacional desde hace seis años: Nicaragua contra Cuba. Los aficionados de a poco fueron llenando el nuevo coloso nacional, muchos llegaron desde las 4 de la tarde para apreciar el coloso, acomodarse en sus sillar y disfrutar del ambiente ameno que se percibía. 

Fuera del estadio, los comerciantes y revendedores aprovechaban la fiebre de beisbol que se vivía en Managua para ofrecer boletos, camisas y souvenirs para avivar la pasión de nicaragüenses y una cantidad de fanáticos cubanos radicados en el país que aprovecharon la ocasión para apoyar a su selección. Adentro, los aficionados vivían una verdadera fiesta, desde temprano el ambiente cubano se apoderó del estadio: música, comida, baile, fiesta, todo tenía tinte caribeño, mientras esperaba el grito de playball. 

Finalmente, la hora llegó, 6:30 p.m. y el estadio seguía llenándose. La música calló y los equipos se formaron para dar inicio a un encuentro que más que beisbol y estadísticas, se juega el orgullo de dos selecciones que son rivales en el terreno, pero que al margen del campo sostienen una gran hermandad.