Edgard Tijerino
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NUEVA YORK
Si bien es cierto que el viejo Yanqui Stadium fue la casa que Babe Ruth construyó, no menos cierto es que ese rincón del jardín derecho, con aquella pequeña pared alejada a sólo 295 pies del plato, le ayudó mucho a la construcción de sus cifras incandescentes. Fue necesaria la restauración entre 1973 y 1976 para extender la distancia hasta casi 330 pies.

En los cuatro primeros juegos realizados en el nuevo parque de mil quinientos millones de dólares, se conectaron 20 jonrones, 14 de ellos precisamente por el rincón derecho, colocado a 314 pies, en tanto sólo dos pelotas pasaron encima de la verja central, con una extensión entre 390 y 408 pies, aunque nada que ver con aquel “Valle de la Muerte” que robaba jonrones a Joe DiMaggio, y que se extendía tenebrosamente entre 399 y 461 pies.

Uno piensa que Babe Ruth volvería a descargar 60 jonrones y haría estragos en este estadio, así como se calculó, con un elevado porcentaje de certeza, ese gran crecimiento jonronero de Barry Bonds -–aún sin esteroides-- en el nuevo estadio de los Gigantes, apropiado para bateadores zurdos.

Apartando el jonrón discutido de Jorge Posada, superando el esfuerzo del guardabosques de Cleveland Trevor Crowe, interferido por dos fanáticos, que actualizó el apuntado a Derek Jeter en los Playoffs de 1996, que hizo famoso al chavalo Jeff Maier, es obvio que este Yanqui Stadium, igual que el viejo, va a ser un paraíso para artilleros zurdos de poder, no para Alex Rodríguez, que sin llegar a enfrentar las dificultades de DiMaggio, siendo un bateador de left-center, no tendrá tantas facilidades.

¿Se imaginan ustedes lo que sería tener en este estadio otro “Valle de la muerte”, con esa profundidad entre 399 y 461 pies? Seguramente, Alex Rodríguez estaría buscando cómo ser cambiado. Fue ese “valle” el factor que estuvo a punto de provocar en los años 40 un cambio tan ruidoso, como el despegue de los poderosos motores en una carrera de Fórmula Uno: Joe DiMaggio por Ted Williams.

Bateador zurdo de 521 jonrones en su carrera, pese a perder tres temporadas en el apogeo de su fogosidad ofensiva por estar de servicio en la guerra como piloto, Williams le hubiera sacado máximo provecho a ese rincón derecho del Yanqui Stadium, en tanto el derecho Joe, en el Fenway Park de Boston, sin el “Valle de la muerte”, no se habría visto reducido a 361 vuela cercas, empujando pelotas más allá de 420 pies.

Por lo visto, en la primera serie, con la posibilidad latiendo de presenciar ferias de jonrones, las butacas ubicadas detrás de la cerca del jardín derecho, van a costar tanto como las preferenciales.

Igual que en la época de Babe Ruth, este nuevo Yanqui Stadium es otro paraíso para bateadores zurdos.

dplay@ibw.com.ni