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.Después del estrepitoso naufragio del tenis de mesa pinolero en los recientes Juegos Centroamericanos, quedando con las manos vacías, quedamos a la espera de una señal de resurgimiento. Ya la tenemos, bien iluminada: el afilamiento de ese chavalo en ruta a los 17 años llamado Gary Castro, un precoz Campeón Nacional, quien en el torneo internacional Sub-18 realizado en San Salvador se coronó campeón en dobles sumando esfuerzos con Genaro Roustan, y le peleó el título individual al bien fogueado azteca Diego Vásquez, cayendo 4-2 y conformándose con el subcampeonato.

Los resultados de Gary, excelentes, pero más importante es evaluar las actuaciones, y la del joven pistolero pinolero, mostró una llamativa evolución según el criterio de quienes lo observaron. Sorprendente conseguir avances con tan poco apoyo. Recuerdo que al terminar el torneo de los Juegos C.A. tanto el panameño Jacobo Vanish, como el tico Alfredo Sánchez, y varios guatemaltecos, debían cumplir una intensa agenda en la continuación de su adiestramiento, incluyendo torneos en Las Vegas y traslado a Corea.

Tras huellas de Oscar

La única forma que Gary pueda seguir las huellas de Oscar Molina, un casi medallista de oro individual en los C.A. y del Caribe de 1990 en México, es proporcionándole un fogueo sostenido en exigencias mayores, y en manos de adiestradores competentes. El muchacho está afilando su servicio en busca de rápidas y efectivas posiciones de remate y ser más preciso en los cambios de metralla, tanto dentro de la mesa como en la media distancia. Verlo entrenar, impresiona, pero el desarrollo de su potencial, no lo conseguirá en casa.

Es un jugador zurdo de agresividad sostenida “a lo Oscar”, interesado en no dar cuartel, siempre con la intención de manejar adecuadamente las diagonales confiando en su potente remate liso y habilidad para raspar pelotas. Hay mucha firmeza en el chavalo, posiblemente el mejor prospecto visto por aquí desde la proyección de Oscar Molina, dueño de un entusiasmo por mejorar aparentemente inagotable. Vale la pena elaborar un plan de afilamiento para garantizar el progreso de Gary.