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No se contó con personal para pelear el partido. Los cambios que hizo el mánager cubano Carlos Martí, ni se notaron, en tanto, los que realizó Julio Sánchez en busca de someter a prueba a varios peloteros, aflojaron los cimientos de nuestro equipo y el misterio del juego quedó despejado en los tres primeros capítulos. La ventaja de seis por uno, estirada con una carrera más en el sexto, llegó a pesar una tonelada, imposible no solo de voltearla, sino de recortarla.

En los últimos ocho innings, apenas un pinolero fue visto en segunda base, consecuencia de los cinco doble play realizados por los cubanos. Nuestras esperanzas fueron tragadas por la oscuridad de la noche.

Pese a que alineación pinolera se veía más débil consecuencia de seis cambios, el inicio del juego fue alentador: triple de Benjamín Alegría con un out y hit impulsador de Elmer Reyes. No se escuchó el saltar de los tornillos en las butacas de las pobladas tribunas, pero que refrescante era ver al equipo nica en temprana ventaja 1-0 contra el abridor Bladimir Baños.La tropa cubana resolvió el partido temprano y no permitió libertades a los nicas. Óscar Sánchez/END

La satisfacción duró poco —sin tiempo para disfrutarla—. En el cierre de ese primer inning, el zurdo Téller, que tan bien pichea en Venezuela, flaqueó llenando las bases sin out por imparables seguidos de Roel Santos y Juan Torriente, y boleto a Guillermo Avilés. Entre el cruce de dedos, el cuarto bate Frederich Cepeda se ponchó, pero un lanzamiento desviado facilitó la anotación de Santos equilibrando el marcador 1-1. El fly de sacrificio de Alexander Ayala adelantó a Cuba 2-1, mordiendo el entusiasmo casero.

Sale téller y crece Baños

El derecho Baños manejó sin problemas el turno nica del segundo inning, en tanto, Téller siguió abrazado a la inseguridad. Logró sacar dos outs después del hit abridor de Lázaro Cedeño, pero imparables consecutivos de Santos, Torriente y Avilés, agregaron dos carreras y el zurdo fue reemplazado por José Villegas, que adelantó corredores con un wild sin consecuencia. La ventaja de 4-1 fue ampliada en el tercer episodio 6-1 al sacarle provecho Cuba a un boleto, un sacrificio y tres sencillos, explotando a Villegas entrando Ernesto Glasgon. 

Estimulado por ese apoyo, el picheo de Baños creció en dominio, llegando a retirar a 10 consecutivos, y en el sexto, contra el sorpresivo relevista Ángel Obando, quien entró otorgando dos boletos, Cuba fabricó su séptima carrera. Una clara señal que todo estaba consumado.El abridor cubano Bladimir Baños amarró a la artillería pinolera. Óscar Sánchez/END

Nada que ver este juego con el primero. La diferencia —vista— fue muy grande. Cuba no necesitó de bateo largo, registrando solo un extrabases, el doble de Lázaro Cedeño entre sus 12 imparables. Las atrapadas de Elmer Reyes y de Iván Marín proporcionaron toques de espectacularidad en la gestión defensiva, en tanto, los cinco doble plays de Cuba, recortaron las pretensiones de producción pinoleras. No se podía pretender mucho con solo seis hits, los últimos cuatro, aislados. ¿Qué puede ser diferente hoy? Es algo difícil de imaginar.