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En ocasiones como esta, qué amargo es el sabor de la derrota. ¡Qué bien estábamos en el noveno ganando 3-2 luego de juntar todos los vigores dispersos en ruta hacia lo que parecía una victoria estimulante! Una ofensiva insistente aunque no lo suficientemente productiva; una defensa firme destacando la gran atrapada de Norlando Valle con las bases llenas; los importantes ceros colgados en momentos neurálgicos, incluyendo el completado con el roletazo de Frederich Cepeda para doble play y el empate circulando en el séptimo; y por supuesto, el buen movimiento de los relevistas que supieron apretar tuercas bajo presión, trataban de asegurar el ansiado triunfo que evitaba la barrida. 

No se pudo. Una vez más comprobamos que la diferencia de apenas una carrera, siempre es algo inseguro contra cualquier equipo cubano. Frederich Cepeda impulsó el empate 3-3 culminando una embestida de tres hits seguidos contra Wilber Bucardo. Entró Fidencio Flores a evitar mayor daño, pero al extenderse la batalla a entradas extras, Cuba no perdonó disponer de la opción de dos circulando sin out, como lo establece la regla simplificadora y con doble de Lázaro Cedeño, un error en tiro y cohete de Ibarra, se estiró a seis carreras, diferencia inalcanzable para el bateo nica dominado en la misma situación por el picheo de Vladimir García, completando la barrida de los tres juegos. El batazo final de Ofilio para doble play dolió profundamente.

La agitacion inicial

Después de un inexplicable atrevimiento lanzando a Darrel Campbell, instalado en segunda, al asalto del tercer cojín siendo out con Ofilio en el plato y Elmer detrás, en el cierre del primer inning, el equipo pinolero se adelantó en el segundo 1-0 con hit abridor de Reyes, avance a segunda con roletazo de Vásquez, y proyección hacia el plato aprovechando el cohete disparado por Jilton Calderón contra el picheo de Freddy Asiel Álvarez. Cuba, que había dejado las bases llenas antes que los nicas anotaran, víctima de un fildeo con zambullida espectacular hacia delante de Norlando Valle, equilibró la pizarra 1-1 en el tercero cuando Carlos Benítez, empujó una pelota lo suficientemente largo al jardín central estando las bases llenas nuevamente, anotando Juan Torriente desde tercera.

Afectado por un marcado descontrol, el abridor del equipo nica Gustavo Martínez, no salió a trabajar el cuarto episodio. Las cinco bases por bolas que otorgó en el primer tercio del juego agregando un golpe, obligaron a Julio Sánchez a proceder con cautela llamando a Jorge Bucardo para reemplazar a Martínez en el inicio del cuarto. Después de colgar un cero sin complicaciones, Bucardo no pudo evitar que las bases volvieran a cargarse de cubanos con dos outs, pero tuvo la serenidad para dominar a Alexander Ayala y mantener el intrigante 1-1, con Álvarez trabajando en la acera de enfrente entre pocas dificultades a lo largo de cinco entradas. Su pitcheo soportando cinco imparables, cediendo un boleto y ponchando a cuatro, respondía a las expectativas del mánager Carlos Martí.

Dolorosa pérdida de brillo

El estallido del bateo pinolero en el sexto inning contra el relevista zurdo Ulfrido García, con hits seguidos de Elmer Reyes y William Vásquez, cuchillada impulsadora de Jilton Calderón, siendo atrapado Vásquez, y triple a lo profundo del left-center de Javier Robles como emergente, facilitó establecer una diferencia de 3-1. Cuba nunca tira la toalla y recortó en el séptimo 3-2. El encendido Roel Santos abrió con hit contra el zurdo Armando Montenegro. Se alarmó Sánchez y trajo a Wilber Bucardo, quien no pudo evitar la anotación. Roletazo de Torriente colocó a Santos en segunda y hit de Avilés lo llevó hasta el plato. El peligro creció con Frederich Cepeda en turno, pero Wilber lo obligó a batear para doble play, congelando la amenaza del empate. No todo estaba escrito. En el noveno, con tres imparables seguidos, todos contra Bucardo, el último impulsador de Frederich Cepeda, Cuba forzó el empate 3-3 saliendo del hoyo en lo que parecía ser el último suspiro del drama. 

Esa pérdida de brillo del equipo nica fue fatal. En la muerte súbita, colocando dos circulando sin out, el doble de Lázaro Cedeño y el hit contra la pared central-izquierda de Ibarra, produjeron tres carreras sepultando nuestras esperanzas. Fue un doloroso “colorín colorado”, acabando el cuento de la visita de Cuba, evento que sacó a la afición de sus rincones en busca de emociones.