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Tras observar la actuación de la selección de beisbol de Nicaragua en los Juegos Centroamericanos Managua 2017, en los que se ganó de forma invicta la medalla de oro, y en la Serie Internacional contra Cuba, en la que batallando se perdieron los tres juegos, el mánager Julio Sánchez cree firmemente en la posibilidad de ganar medalla en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018. El otrora pelotero no esconde que hay aspectos que deben mejorarse, aunque augura un gran futuro para la selección dado el talento joven que se está desarrollando. Eso sí, está consciente que para llevar a un nivel superior, la calidad de los seleccionados nicaragüenses es necesario garantizar más fogueo internacional.  

“Yo te aseguro que de Colombia nos venimos con una medalla. Con lo que yo vi en los Juegos Centroamericanos y en esta serie contra Cuba, solo hace falta hacer algunos ajustes para tener un equipo competitivo, quizá no del nivel de ellos, pero sí capaz de pelearles, ganarles y conseguir una medalla”, dijo el timonel, explicando además que “en mi experiencia como mánager he logrado identificar que nuestra Selección Nacional mejora su nivel de juego y sus resultados según va viendo acción en mayor cantidad de desafíos, lo que quiere decir que si hay una preparación que incluya tres o cuatro partidos de fogueo con equipos de nuestra categoría o mejores que nosotros, esta selección de Nicaragua llegaría a la etapa de competencia en un ritmo que permitiría tener más opciones de triunfo”. 

“Ojalá y con el presupuesto que tenemos podamos organizar una serie de alto nivel antes de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Sería fenomenal tener partidos de fogueos contra equipos de un nivel exigente que nos permita saber qué ajustes necesitamos hacer en picheo, bateo defensiva. Yo creo que Nemesio Porras, un dirigente muy capaz y que cuenta con el respaldo del Gobierno, conseguirá esos topes amistosos tan necesarios”, señaló Sánchez, a la vez que afirmó estar trabajando, junto a su cuerpo técnico, un plan de preparación que permita formar una selección nacional muy competitiva.

El recuerdo de la selección de 1995

En medio de este contexto que lo obliga a pensar en todo tiempo en las estrategias que lo ayuden a configurar un combinado que responda a las exigencias que se aproximan, Sánchez trae a la memoria el éxito de aquella selección de 1995 que él mismo dirigió y con la que ganó Plata en los Juegos Panamericanos de Argentina, Plata en el Preolímpico de Canadá, oro en los Juegos del Pacífico en Colombia y bronce en la Copa Intercontinental de Cuba. Estos resultados tan brillantes, Julio se los atribuye a la preparación que tuvo ese equipo nacional.

“Yo siempre recuerdo la selección de 1995, un equipo que sobresalió en los cuatro torneos en los que participó y todo gracias a que jugamos aproximadamente 12 partidos de preparación en toda la zona del Pacífico de México y también jugamos contra un equipo de Ligas Menores de los Bravos de Atlanta en West Palm Beach. Todo eso permitió que peloteros como Norman Cardoze, Jorge Luis Avellán, Nemesio Porras, Próspero González, Henry Roa, Freddy García, Bayardo Dávila y Danilo Sotelo tuvieran ese tipo de rendimiento. De ese equipo fueron firmados cinco jugadores y uno llegó a Grandes Ligas, que fue Oswaldo Mairena. Es por eso que yo creo que entre más fogueo internacional tengamos, mejor serán los resultados”.

Aspectos a mejorar

A la hora de ser consultado sobre los aspectos que considera deben mejorarse, Sánchez responde tan directo como suele ser. “Es clave que trabajemos con énfasis en los fundamentos del beisbol, esos aspectos tan pequeños que se vuelven tan significativos a la hora del juego. Los peloteros deben mostrar mayor concentración en el desarrollo del partido y obedecer las órdenes que mandata la dirección del equipo”, comentó el timonel, añadiendo que “nuestra defensa no es mala y trabajando ciertas debilidades en situaciones específicas podría lucir mejor”.

En cuanto a la ofensiva, Sánchez manifestó que este es uno de los sectores en los que más fuerte debe trabajarse. “El asunto con el bateo es que para tener avances es necesario que los peloteros se enfrenten a lanzadores de alto nivel, pero aquí no sucede así, pues la mayor parte del tiempo nuestros jugadores participan en el Germán Pomares, un torneo en el que nadie tira por encima de las 87 millas por hora, entonces, cuando los bateadores salen a enfrentarse a pícheres que sueltan envíos por encima de 90 se les dificulta ajustarse. Es ahí donde también tiene su lógica la idea de más partidos de fogueo”, explicó  el mánager.

Sobre el tema del picheo, Julio expresó que “Si los juegos fueran de siete innings, nosotros los ganamos, pero nos cuesta completar el trabajo en el octavo y el noveno, porque nos hace falta un bullpen sólido, esto es un preparador solvente y un cerrador efectivo. Por ejemplo, en la serie contra Cuba hubiéramos tenido mejores resultados si nuestro bullpen hubiera sido como el que tuvimos en los Juegos Centroamericanos. Relevistas sólidos y un rematador de gran velocidad son parte de las necesidades de nuestra selección nacional”.