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Todas las miradas son para Giancarlo Stanton y Aaron Judge. Se supone que uno de ellos será el Rey del jonrón en las Grandes Ligas durante este 2018. Stanton colocó 59 pelotas en órbita haciendo swing desde el cajón de bateo de los Marlins de Florida, equipo limitado a 77 victorias en el Este de la Liga Nacional, en tanto Judge, estableciendo récord para un novato, disparó 52 jonrones levantando polvaredas a su paso, empujando a los Yanquis de Nueva York a la postemporada con 91 triunfos, solo dos pasos detrás de los Medias Rojas de Boston. 

Vieja audacia Yanqui

En un movimiento financiero audaz, recordando viejos tiempos, los Yanquis que estremecieron el beisbol en diciembre de 1980, cuando firmaron a Dave Winfield como Agente Libre por 10 campañas asegurándole 23 millones de dólares, los Yanquis han conseguido el poder derribar montañas de Stanton, sacándolo de Florida y haciéndose cargo del resto de un contrato de 13 años por la cifra insólita de 325 millones de dólares, firmado en noviembre de 2014. El equipo que juega en un estadio de casi dos mil millones de dólares, construido en la frontera del Bronx y Manhattan, espera que Stanton, cobrando más de 150 mil por juego, responda a las expectativas.

Juntar a Stanton con Judge, una pareja que logró disparar un total de 111 vuelacercas, superando los 107 registrados por Babe Ruth (60) y Lou Gehrig (47) en 1927, obliga a pensar que la marca combinada de otra demoledora combinación yanquis, la que formaron en 1961, Roger Maris (61) y Mickey Mantle (54), sumando 115, puede ser borrada en esta campaña, mientras los Yanquis tratan de desplazar a los Medias Rojas de la cima del sector Este en la Americana. El cálculo se ve viable, porque Stanton de 6 pies 6 pulgadas es un atleta en plenitud, y Judge, que se eleva una pulgada más, se encuentra en pleno crecimiento, haciendo ajustes.

Frecuencia asombrosa

¿Estarán solos Stanton y Judge en esa batalla tan explosivamente fraterna, como la protagonizada por Maris y Mantle, “los hermanos Muerte”, en aquel 1961 que mantiene recuerdos humeantes? De ninguna manera. Ojo con el accionar de J.D. Martínez, quien funcionando en el corazón de la agitada alineación de los Medias Rojas puede convertirse en el artillero más temido de 2018, retando a los visiblemente favoritos. Estando en acción en solo 119 partidos después de perderse los 32 primeros de 2017, Martínez descargó 45 jonrones, la tercera cifra más grande de las mayores, funcionando con los Tigres de Detroit y los Cascabeles de Arizona. 

Esa frecuencia en 432 veces al bate es más escalofriante que la provocada por los 59 de Stanton en 597 turnos y los 52 de Judge en 542. Es natural preguntarse: ¿Hasta dónde hubiese podido llegar el ímpetu destructivo de Martínez de estar en acción toda la temporada, después del drástico recorte de actividad obligado por un problema muscular en el 2016? Eso queda reducido a lo especulativo. En este 2018, lo veremos funcionando como retador, con la misión de neutralizar el aporte que Stanton pueda proporcionarle a los Yanquis, y mantener a los Medias Rojas adelante en la tabla de posiciones de la zona este. La posibilidad de ver a tres bateadores de la mima liga, superando la barrera de los 50 jonrones enfrascados en una batalla sin cuartel, toma forma y tiene fondo.