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El Atlético de Madrid de impresionante y sostenido crecimiento en este 2018, desembarcará hoy amenazante, no en Normandía, sino en esa caldera que es el Camp Nou de Barcelona, en busca de provocar un doble impacto: quitarle el invicto al equipo azulgrana y presionarlo en forma asfixiante, colocándose a solo dos puntos de distancia con 11 jornadas pendientes. ¿Quién iba a sospecharlo hace unas cuatro semanas, antes de ver al Barcelona empatar tres veces en sus últimos cinco juegos, cediendo seis puntos? La ventaja de 11 sobre el Atlético de Simeone fue recortada drástica y peligrosamente a solo 5 puntos.

¿Un eclipse de Messi?

Entre la inevitable incomodidad que toda inestabilidad provoca, muchos esperan, Valverde incluido obviamente, que hoy sea el día “D” Messi. El jugador genial, líder en rescates en la historia del Barcelona, ha estado mostrando lo mejor de su inagotable repertorio y mostrando su mayúscula incidencia en esta etapa en que las dificultades obligan a zigzaguear para escapar a cuchilladas imprevistas. Lo peor que puede ocurrirle al equipo azulgrana, es un eclipse de Messi hoy. Ver oculta la brillantez del astro argentino, considerado cada vez con más firmeza como el mejor jugador del planeta, y quizás de la historia, sería fatal.

El ritmo del Atlético, con un funcionamiento de ribetes espectaculares, se ha fundamentado en la capacidad de agresión del inspirado Griezmann, de Diego Costa, de Gameiro, en las conexiones que garantiza Koke, en la solidez casi inquebrantable de su defensa, y la presencia de majestuosa eficacia, del arquero Oblak. “Estamos haciendo posible lo que parecía imposible”, ha dicho Simeone, refiriéndose a la cacería del Barsa. Sin embargo, acariciando la posibilidad de apretar al máximo la Liga, golpeando al equipo azulgrana en la mandíbula, no puede ocultar su excitación. El líder está ahí, al alcance, siempre que sea derrotado hoy en su propio patio, algo que el Atlético no consigue desde hace 12 años.

Parece una final 

“No es una final”, dice Valverde, pero sabe que lo parece, y que los tres puntos en disputa, tienen una enorme importancia. Quedar expuesto el Barsa con dos puntos de ventaja, o empujar al Atlético a ocho. Sabe también que su equipo necesitará algo más que el accionar de Messi. Es un buen momento para que adquisiciones como Coutinho, Dembélé, muestren su utilidad, y que Suárez, como ese tigre en el área que conocemos, no olvide su puñal. La agilidad de este Atlético que atraviesa rápido el medio campo, exigirá que Busquets esté muy ocupado en la contención y podría recortar las proyecciones de Jordi y Sergi Roberto.

Se espera un duelo intenso entre una gigantesca intriga que revoloteará encima de la multitud en el Nou Camp. No es una final como dijo Valverde, pero podría producir una zancadilla a lo imposible, dejando el futuro inmediato de la Liga flotando en la incertidumbre, con un cierre para dos, de alarido. En el día “D” Messi, a cruzar los dedos porque no se derrumbe el cielo azulgrana.