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Nadie más que el propio equipo de la UNAN-Managua es responsable de su escasez de resultados positivos en el pasado torneo de Apertura y en el actual Clausura de la Liga Primera. Sin embargo, después de las primeras siete jornadas (anoche disputó la octava), el arbitraje habia abonado a que los académicos se encontraran en la novena plaza de la clasificación con 5 puntos, anulándole goles en los partidos contra el Club Deportivo Walter Ferretti y recientemente ante el CD Ocotal, que pudieron ser lapidarios.

En el partido contra los rojinegros correspondiente a la jornada 4, cuando el partido estaba empatado 1-1, el lineman Omar Hernández decretó un inexistente fuera de lugar tras un gol de Samuel Wilson y el árbitro central Jorge Ojeda anuló la anotación. El propio Wilson adelantó a la UNAN más adelante, lo que habría supuesto el 3-1 parcial, en cambio Ferretti empató por medio de René Huete y obligó la repartición de puntos.

Pese a que la Comisión de Nombramiento de Árbitros, que preside Marlon Gómez, sancionó con un partido de inactividad a Hernández y Ojeda, los universitarios se tuvieron que conformar con un punto irrelevante que agravó su situación. Tres fechas después, esta vez ante Ocotal, el árbitro asistente Berman Bermúdez sancionó una posición adelantada a Juan Uribe, quien marcó de cabeza tras un disparo que su compañero Brandon Arana estrelló en el travesaño. 

La anotación de Uribe rompía el cero en el marcador al minuto 43, pero la árbitro central Tatiana Guzmán apoyó la noción del lineman Bermúdez e invalidó la acción. Al término del encuentro, Ocotal y la UNAN se repartieron un punto cada uno. La directiva del equipo académico envió una misiva a la Comisión de Árbitros de Fenifut, lamentando las desacertadas decisiones arbitrales que le costaron 4 puntos perdidos.

En el documento que emitió el equipo universitario, el presidente de la institución Wilber Altamirano reconoce que es imposible luchar contra “el error humano”, consciente que en el juego se toman muchas decisiones según la apreciación del cuerpo arbitral, pero lamenta la reincidencia de este tipo de fallos que repercuten en los resultados del club. Obviamente, las carencias en el futbol que propone la UNAN tienen un peso mayúsculo para que esté en la situación que se encuentra.

Sin embargo, moviéndonos en el terreno de lo hipotético, de no haber sido porque los árbitros anularon aquellos dos goles a la UNAN, este equipo habría estado empatado en puntos con el Club Deportivo Walter Ferretti (antes de la jornada de ayer), que se coloca en la cuarta plaza del Clausura con 9 unidades, respirando con mayor tranquilidad que ahora. En el Apertura pasado el Walter Ferretti fue perjudicado en el partido de ida de semifinal ante el Diriangén, con un gol que marcó con la mano Luis Camilo Gutiérrez y que el árbitro validó.

Este tipo de situaciones expone una serie de dudas sobre qué medidas se deben de tomar cuando una mala decisión arbitral pesa en un resultado. Pero también en la calidad y la capacidad de algunos silbantes de la Primera División. La queja de los académicos es válida, deben haber medidas más rigurosas con los árbitros que caen en este tipo de situaciones