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Juan Carlos Ramírez realizó ante los Vigilantes de Texas una actuación tan monumental, que dio la impresión de ser un lanzador sin fisuras y tan dominante que lo dejó en evidencia como un pícher que posee las credenciales suficientes para quedarse con el sexto puesto de la rotación de los Angelinos. Su trabajo de 4.1 episodios de solo un imparable y una carrera, que fue producto de un jonrón, con el agregado de seis ponches sin bases por bolas, es una prueba fehaciente de lo saludable que está su brazo y de lo preparado que se encuentra para ofrecerle al equipo de Los Ángeles una temporada igual o mejor que la del año pasado.  

Tras su actuación de ayer, el meteórico lanzado nicaragüense dejó su efectividad en 3.72 como resultado de permitir cuatro carreras limpias en un total de 9.2 episodios lanzados. Durante este recorrido, el derecho de los Angelinos ha recibido cinco imparables, entre ellos dos jonrones, ha ponchado a 11 adversarios y en un alarde de control no ha regalado bases por bolas. En su registro no hay victorias, pero más allá de eso sus números revelan que está en plenitud de condiciones para ser pieza clave del equipo en la venidera campaña. 

Su trabajo

Tan autoritario como ha lucido desde su regreso tras aproximadamente siete meses de inactividad, Juan Carlos retiró a los primeros tres hombres que enfrentó. Dominó en elevado al jardín central a Delino DeShields y luego obligó a Shin-Soo Choo y a Nomar Mazara a fallar en inofensivos roletazos. Acto seguido, en la segunda entrada, ponchó a Joey Gallo, dominó en el fly al derecho a Jurickson Profar y eliminó por la vía de los strikes a Rougned Odor. En el tercer episodio siguió con su cátedra de control y velocidad y ponchó de forma consecutiva a Robinson Chirinos y a Trevor Plouffe, para luego cerrar el inning dominando en elevado al central a DeShields.

En la cuarta ronda prosiguió con su dominio y ponchó a Choo antes de recibir el cuadrangular de Mazara, que sería el único daño en su contra, pues reaccionó fusilando a Ryan Rua y dominando de nueva cuenta a Gallo. Apareció en la quinta entrada y fue solo para hacer fallar a Profar. De esta forma, con una sólida labor, J.C. completó su tercera apertura del Spring Training  y aunque salió sin decisión por haber dejado el juego empatado 1-1, consolidó su candidatura al sexto puesto en la rotación de los Angelinos.

Objetivo logrado 

En los análisis previos a la primera aparición de Juan Carlos Ramírez en los entrenamientos primaverales, se insistió en que el nicaragüense necesitaba demostrar, sobre todas las cosas, que su brazo de lanzar estaba saludable y que el hecho de haber estado sometido a un tratamiento de inyección de célula madre no afectaría su rendimiento. Es precisamente eso lo que J.C. ha hecho en las tres aperturas que ha tenido. Su capacidad para poner strikes, su velocidad humeante y esa facilidad que ha demostrado para sacar outs le han permitido demostrar que se merece la oportunidad de demostrar que su gran trabajo en la temporada de 2017 no fue producto de la casualidad, sino el resultado de su desarrollo como tirador en el máximo nivel del beisbol.