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A veces, muy pocas, la solución a un problema o a un desafío está cerca, tan cerca como dentro de la propia casa. Pero casi siempre es difícil identificar tal solución. Es el caso del equipo de futbol de la UNAN-Managua, que urgido de resultados positivos tras un torneo de Apertura para olvido en el que terminó en la novena plaza con 16 puntos, recurrió al técnico uruguayo Carlos Avedissian creyendo que este tenía la fórmula para sacarlos a flote, más no fue así. Con el charrúa nada funcionó.

Para fortuna de los académicos, la directiva colocó al lado de Avedissian a dos entrenadores locales, los de casa: Daniel García y Luis Vega, este último como asistente técnico del uruguayo. “Cuando un cambio genera desarrollo es motivo de regocijo”, dice Wilber Altamirano, presidente del conjunto universitario, una vez que mira cómo su club salió del sótano en apenas cuatro jornadas, pasando a la cuarta plaza del torneo de Clausura, con Vega pilotando la nave. “La solución estuvo frente a nosotros todo el tiempo”, remarca. 

El equipo universitario, cuarto de la clasificación con 12 puntos, mismos que el CD Ocotal y que el CD Walter Ferretti, pero con mejor diferencia de goles, ha sumado ocho unidades desde que Vega asumió la dirección técnica entre la incredulidad de algunos y la desesperanza de otros. No fue su caso, ni el de los jugadores y directivos. En poco tiempo, la UNAN ha recobrado protagonismo y más importante que eso, comenzó a sumar puntos, a exhibir un buen futbol, a recordarnos que sí pudo ser campeón apenas un año después de haber ascendido a Primera División, por qué no creer en su restauración. Qué más da si han sido pocos puntos los que Vega ha conseguido, son el doble de los que logró Avedissian y eso es ganancia.

“La actitud positiva de los jugadores ha sido primordial en el trabajo armónico que ha tenido Vega, es lo fundamental. En el tiempo que lleva dirigiendo, Vega ha sabido superar todas las adversidades que ha habido durante el proceso. El ambiente en el camerino es importantísimo, Luis Vega ha hecho una fortaleza en ese sentido y dentro de su sistema de trabajo. A estas alturas mantengo la seguridad y la confianza de que no solo no vamos a descender, sino que no vamos a llegar ni a zona de repechaje”, asegura convencido Altamirano. 

Lección aprendida

Lo tildan de localista, pero pocas veces se ha equivocado. Después de lo decepcionante que resultó la contratación de Avedissian, Altamirano salió al paso y apostó en primera instancia por Vega para que asumiera el cargo de director técnico. Antes, liderando la Junta Directiva de la UNAN, el regente confió el club a Edward Urroz y este respondió primero con el ascenso a la máxima categoría del balompié pinolero y luego con el título del torneo de Apertura de la campaña 2015.

Cuando el propio Urroz atravesó por un estancamiento mayúsculo, Altamirano apostó por Daniel García, un técnico joven, arriesgado y siempre dispuesto. Este último no tuvo la mejor suerte, pero mostró agallas y ahora asiste a Vega. “Aquí han estado dos entrenadores extranjeros (en el club), a quienes hemos respetado mucho, sin embargo las cosas no salieron a como esperábamos. Yo confío mucho en la capacidad de los técnicos nacionales y nos ha dado resultados, no dudé en proponerlo (a Vega) y acompañarlo de Daniel García, que es un muchacho talentoso”, refiere Altamirano.

“Esto nos sirve de lección”, admite Altamirano, convencido de que hay que explotar el talento que hay en casa, antes de buscar soluciones en patio ajeno. Como es lógico, el presidente del club de la UNAN reconoce que el cambio de mentalidad de los jugadores ha sido fundamental para que el equipo levante cabeza. “Nosotros conformamos un equipo altamente competitivo y solo nos faltaba que los jugadores exhibieran su potencial”. “Hoy estamos haciendo las cosas a como esperamos, los muchachos están actuando responsablemente, enfocados”, remarcó Wilber Altamirano.

El Managua FC con Emilio Aburto, los Caciques del Diriangén con Mauricio Cruz, el Real Estelí con Otoniel Olivas y la propia UNAN con Urroz y Vega, han demostrado que a veces, muy pocas, la solución a un problema o a un desafío está cerca, tan cerca como dentro de la propia casa. En la próxima jornada los académicos enfrentarán al siempre peligroso Real Estelí, líder invicto del Clausura, con la mente puesta en seguir demostrando evolución en los criterios futbolísticos para intentar quedarse con los tres puntos, una asignatura difícil, mas no imposible.