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En el último puesto del Grupo A del Germán Pomares Ordóñez está la novena de las Fieras del San Fernando con un balance de cero victorias y seis derrotas, un registro que no es más que una prueba irrefutable de que el proceso de casi total renovación al que fue sometido el equipo previo al inicio del campeonato no ha dado los resultados que esperaban quienes decidieron realizarlo.  Al contrario, las estadísticas y la forma en las que el conjunto se ha desempeñado en el terreno de juego dejan en evidencia que el plan no fue el mejor y que de cara a superar esta crisis urge un replanteamiento de la estrategia, si es que en realidad la hubo desde el principio. 

Ciertamente habrá quienes consideren que es pronto para hablar de crisis en un equipo que apenas ha disputado seis desafíos y que en buena medida los ha perdido por haberse enfrentado a clubes de gran nivel como los Indios del Bóer y los Toros de Chontales. Sin embargo, esta situación adversa del San Fernando no inicia con la primera derrota de la actual temporada, sino con ese proceso de renovación mediante el cual los dirigentes dejaron fuera aproximadamente a 14 peloteros, entre ellos varios estelares del equipo, en un proceso de renovación que da la impresión de no haber sido correctamente planificado. 

Es como si de pronto alguien tuvo la idea de cambiar el equipo y sacándole provecho a su posición de poder decidió hacerlo, sin tener argumentos que respaldaran tal decisión y sin pensar cuánto daño podría hacerle a uno de los conjuntos de mayor tradición en el beisbol nacional.

¿Relevo generacional?

No es que esté mal la idea de hacer cambios en el equipo y darles espacio a los peloteros jóvenes, sino que la forma en la que se ha hecho no es la mejor. “El relevo generacional no debe concebirse como un cambio total de peloteros, pues si fuera de esta forma no se obtendría muy buenos resultados. Lo importante es estar atentos a las señales que nos están enviando algunos jugadores jóvenes sobre la calidad de su juego y a las señales que algunos peloteros veteranos están enviando sobre un bajón considerable en su rendimiento. Esto permitirá hacer los cambios o movimientos correctos”, me dijo el experimentado Davis Hodgson cuando le consulté sobre el tema del relevo generacional en la selección nacional hace unas semanas. 

Es precisamente esa una opinión aplicable al caso de las Fieras del San Fernando, cuyos dirigentes decidieron hacer un relevo generacional olvidando que este debe ser un proceso gradual y natural que permita mantener en el equipo un balance entre experiencia y juventud, una combinación trascendental para el pleno desarrollo de cualquier conjunto en cualquier nivel de juego. El asunto es que no se trata de renovar por completo el plantel con el que se cuenta, sino de reforzarlo, y esto se logra cuando se ha trabajado un análisis que refleja la situación actual y las opciones para mejorar los resultados. Claro, el análisis debe hacerlo un experimentado en la materia, una persona capaz de priorizar los resultados del equipo dentro del terreno de juego. En esto los directivos desempeñan un papel fundamental, pues son los encargados de velar por el desarrollo integral de la franquicia. 

Urge mejoría 

Al hecho de perder seis juegos de forma consecutiva se le debe sumar la forma en la que el equipo ha caído ante sus rivales. Tras anotar solo siete carreras en los tres juegos contra el Bóer, las Fieras no pudieron fabricarle anotaciones al picheo de Chontales en tres partidos y ahora suman 29 episodios completos sin producir carreras, un registro que es verdaderamente alarmante y que desvela el mal momento del conjunto. Tomando en cuenta estos datos tan negativos, la directiva debe tomar cartas en el asunto y buscar la forma de enderezar la nave antes que se produzca un impacto definitivo. Es cierto que el campeonato aún empieza, pero el San Fernando no puede darse el lujo de seguir sobre la misma ruta derrotista que ha llevado hasta hoy, pues de hacerlo pronto podría estar en una situación sin opciones de cambio.