•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La peor pesadilla imaginable en el futbol mundial: el Barcelona y Messi, eliminados hoy de la Champions por el Chelsea, como en el 2012, con los goles de Ramírez y “El Niño” Torres, borrando una desventaja de 0-2, que parecía tener al equipo azulgrana fuera de peligro. Uno se resiste a esa posibilidad tenebrosa pensando en que no puede ocurrir, pero inevitablemente recuerda que el Barsa ha sufrido “decapitamientos” imprevistos como en el 2010, un año después del milagroso “Iniestazo”, cuando lo eliminó el Inter de Mourinho. Así que anoche en Barcelona, después del 1-1 en Stanford Bridge, el favoritismo del equipo local, que necesita un empate 0-0 o vencer para asegurar su avance, se acostó con la barba en remojo.

Messi y algo más 

El equipo catalán tiene a Messi, el mejor del mundo, pero eso no basta. Ni siquiera en baloncesto, deporte en el que juegan cinco, un solo hombre, digamos James Harden, es suficiente. Necesita del apoyo de Chris Paul y Clint Capela, garantizando una suma de esfuerzos del 60 por ciento. Ahí tenemos a Lebrón James con estos Cavaliers naufragando constantemente. Sin Kyrie Irving y con Kevin Love  flaqueante, no basta su impresionante impetuosidad. Consideren un grupo de once en la tribu como lo grafica Juan Villoro. En el 2012, Messi estrelló un penal en el travesaño y más tarde un remate en la base del poste mientras el Barsa era eliminado. Se sintió destruido. Terminó siendo el gran culpable.Messi será titular contra el Chelsea. AFP/END

Iniesta estaba en duda. Físicamente el pequeño jugador de brillantez a ratos cegadora, se movía en la incertidumbre. Su presencia entre las brasas fue garantizada ayer y con los aportes del agresivo Luis Suárez, el crecido Rakitic, el firme Busquets, lo genial de Messi y la solidez de una defensa con Umtiti, Piqué, Jordi y Sergi Roberto, las esperanzas azulgrana se han galvanizado, considerando la afectación del Chelsea por las ausencias de David Luiz y Barkley, y las dudas que cobijan a Bakayoko y Rudiger, quien se recupera de una fatiga… Hay una seria advertencia sobre el accionar siempre amenazante de William, quien desequilibró a la defensa azulgrana en la primera batalla y marcó el gol que mantuvo al Barsa sudando helado, hasta la estocada de Messi, sellando el 1-1. Y esta Hazard, el belga capaz de enloquecer y ser decisivo.

Urge pegar primero

Un duelo para disfrutarlo. El Barsa volcado frente a un muro que, en ocasiones como esta, da la impresión de ser infranqueable y, al mismo tiempo, expuesto a las contraofensivas que el equipo inglés sabe manejar muy bien. Llegar a inquietar a ese gran arquero que es Courtois, fue difícil para los hombres de Valverde hace unos días. Pese a su posesión del 70 por ciento, todos los intentos azulgrana rebotaban contra esa pared, en tanto los “benditos” postes devolvían dos cañonazos de William. Metidos en el desfiladero de las Termópilas, los del Chelsea parecían réplicas de Leónidas neutralizando todas las embestidas, hasta que Messi encontró la llave, y recibiendo de Iniesta, a la inversa de lo visto en el 2009, abrió el candado y consiguió el empate 1-1, que fue una pastilla calmante el 20 de febrero. El Barcelona es considerado favorito, pero sin subestimar un milímetro a este Chelsea de Conte, que súbitamente se convierte en un fantasma. Para espantar la posibilidad de una pesadilla, urge que el Barsa pegue 
primero, duro y al hígado. ¿Podrá hacerlo? Es lo que el mundo espera y, obviamente, yo también.