Edgard Tijerino
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Asegura Mario Benedetti que "el pasado es una morada, y cuando nos mudamos al presente cerrando aquel sitio con tres candados (el perdón, la gratitud y el olvido), nos vemos libres de mirar hacia atrás".

Puede que esta teoría resulte cierta en algunos casos, pero no con Juan Manuel "Jagüita" Vallecillo. Él fue victima de una gran injusticia con la que cargó hasta el momento de su fallecimiento, a los 75 años. Ciertamente, cometió un error en el crucial juego contra Colombia, pero no a última hora, cuando supuestamente estábamos por festejar la conquista de un Campeonato Mundial en 1947.

Jorge “Conejo” Hernández, con un jonrón, había colocado a Nicaragua en ventaja 1-0, pero el error de "Jagüita" en el fondo del segundo inning abrió las puertas para que Colombia volteara la pizarra 2-1 y luego incrementara su producción para ampliar la diferencia 4-1. El doble de Stanley Cayasso en la recta final del angustioso juego, sólo sirvió para estrechar la distancia 4-3, y así quedó el partido.

El tercera base titular era Daniel Mena, pero se lesionó. Se dice que el suplente "Pipián" Icaza esquivó la responsabilidad y el manager Juan Ealo llamó al polifacético Vallecillo, quien tomó el guante. Dos innings más tarde, estaba cometiendo el error que lo persiguió implacablemente el resto de su vida.

Un error terriblemente aumentado en su trascendencia, cuando fue trasladado "antojadizamente" por cronistas de etapas posteriores, del segundo al noveno inning. Con esa distorsión irresponsable, se logró inyectarle mayor dramatismo a "la tragedia", pero se alteró la legitimidad de la historia.

Vallecillo, un auténtico "vieja gloria" del béisbol pinolero, batalló infructuosa y dramáticamente a lo largo de 41 años por cerrar esa morada, pero nunca pudo lograrlo, viéndose obligado a cargar con esa alteración hasta su muerte.

No es justo que durante tanto tiempo se haya colocado ese error adelante de hechos tan resonantes como la presencia de "Jagüita" en medio de aquel feroz ataque de 1935 que incluía a los hermanos Jorge y Stanley Cayasso junto con Herbie Carter; tampoco fue justo, no mantener brillando su liderato de carreras impulsadas con 10, logrado en la Serie de 1940 y colocar sigilosamente, al margen de la cuartilla, el porcentaje de .321 logrado en el Mundial del 41 realizado en Venezuela.

Fue injusto tapar con la agigantada sombra de ese error que ciertamente tuvo su incidencia la trayectoria resplandeciente de un jugador de talento múltiple y alto rendimiento, capaz de desempeñar con eficacia distintas posiciones.

Seguramente genios como Picasso, Dalí o Rodin, cometieron errores pintando o esculpiendo, pero se les recuerda por sus aciertos, por sus obras maestras, pero las ejecutorias sobresalientes de Juan Manuel Vallecillo, desde que formó una fantástica combinación monticular con "El Chino" en el equipo "La Libertad", del valle de Las Jagüitas, hasta su retiro como seleccionado, después del Mundial del 48, no sirvieron siquiera para amortiguar los efectos de aquel error, que según algunos, frustró la posibilidad de obtener un título mundial para nuestro béisbol.

El cambio de momento de ese error, trasladándolo del segundo al noveno inning, es la más grande mentira fabricada en la historia de nuestro deporte. Y pensar que yo crecí creyendo que llegamos a estar a un out del Campeonato en aquel 1947.