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Está establecido en el reglamento del “Pomares” que para la segunda vuelta, cada uno de los ocho equipos clasificados podrán reforzarse con seis peloteros, distribuidos en dos categoría “A”, dos “B” y dos “C”. Sin embargo, no hay un mecanismo definido y eso es lo que tratan de determinar los equipos.

A todos los equipos participantes se les ha solicitado su criterio acerca del mecanismo a emplear, y entre los apenas seis que han respondido, hay inclinación porque se le dé prioridad a los equipos de la parte baja de la tabla de posiciones.

Se dice que debiera darse chance a los “equipos débiles” para equilibrar la Liga en la segunda vuelta, con el fin de que no se forme algún “trabuco”.

Si se quiere tomar alguna medida justa, ésta debe ser la de otorgarle a cada quien el “premio” a su labor en el terreno... ¿De qué sirve ser el máximo ganador, si al final el de último lugar tendrá mejores beneficios? Con ese concepto, todos quisieran ser últimos.

Hay que ser claros. Los ocho clasificados son los mejores equipos. Ninguno de ellos puede considerarse débil, ya que en el camino se quedarán seis equipos, tres por cada grupo. Ellos tuvieron oportunidad de reforzarse cuando estaba armándose el Campeonato. Hubo un “bolsón” que permitió que un grupo de peloteros categoría “A” fueran escogidos por equipos como Chontales, Estelí, Boaco, Carazo, Matagalpa y Jinotega.

De todos esos, el que ha tenido mejor resultado es Estelí, que del bolsón tomó a Jairo Pineda, Juan Oviedo y Eduardo Romero, piezas claves del club.

Mejorar a los últimos lugares puede ser riesgoso. La prueba se vio en la temporada 1991-92, cuando compitieron 12 equipos en la primera fase. El San Fernando se ganó el puesto 8 para la segunda vuelta, eliminando en ronda extra a los Búfalos y la UNAG. Hubo mucha apertura en concepto de refuerzos y cuando las Fieras se coronaron en el séptimo juego ante el Bóer, en la alineación ofensiva titular sólo había tres del equipo original, que eran Cardoze, Esquivel y Hodgson. Berman Suárez, Jorge Luis Avellán y Aníbal Vega les llegaron de los Búfalos, Tomás Guzmán de la UNAG, Danilo Sotelo de los Dantos y Bayardo Dávila del Granada.

El último equipo que clasificó, fue el campeón por los refuerzos, y eran de calidad.

Por eso, los que ocuparon los primeros lugares son los que han hecho mejor las cosas y merecen escoger primero. No es su culpa que en otros departamentos se hayan olvidado de desarrollar el béisbol.

Pero es oportuno que se escoja directo, no entrar en el azar de ser el primero en tomar el último turno... Los directivos deben ser serios y deben tomar lo que realmente necesitan sus clubes. Veremos qué acuerdan en la reunión de esta mañana.